"En Cádiz estoy de maravilla"
Ronalindor vendía en la calle cuadros inspirados en su tierra, Haití, hasta que abrió su propio negocio
En Kiskeya, la tienda de arte haitiano ubicada en la calle Sacramento, 22, todo es color. El que desbordan los cuadros que decoran las paredes de este establecimiento que abrió hace dos años Ronalindor, un haitiano que pisó por primera vez la ciudad hace seis.
"Llegué a Cádiz de visita, pero me gustó tanto que decidí quedarme". Durante bastante tiempo este pintor autodidacta vendió sus obras en la calle Compañía, hasta que decidió montar su propio negocio.
En él, se pueden adquirir los trabajos de 27 pintores diferentes "todos de Haití", aclara Ronalindor. Además, hay productos de artesanía de la India, Marruecos, Senegal y México, ropa, bolsos... aunque lo que más llama la atención de la gente "son los cuadros, es lo que más se vende".
Este haitiano afincado en Cádiz dice que su afición por la pintura le viene de su padre, que era artista y que se inspira "en la tradición haitiana y la pintura naif".
A pesar de plasmar escenas cotidianas de su tierra en su obra, dice no añorar sus raíces. "Aquí estoy de maravilla. La gente, la playa, el clima... todo me encanta. No echo de menos nada, estoy muy bien aquí".
En el Caribe tiene a toda su familia, incluido a un hijo al que le gustaría traerse para que viviera con él. "La situación allí está regular después del terremoto, hace falta mucho tiempo para que todo vuelva a la normalidad", explica Ronalindor.
Originario de Puerto Príncipe, señala que se dedicaba al sector de la hostelería y el turismo tras haber terminado sus estudios, pero que su verdadera pasión siempre ha sido la pintura.
A pesar de que el negocio no pasa por su mejor momento -"las ventas este año están regular, esta la cosa muy floja"-, no piensa tirar la toalla y regresar a su país. "Voy una vez al año a ver a mi familia, pero no quiero quedarme en Haití".
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