Cádiz

Cádiz, con música

  • El Kanka, Iván Ferreiro y León Benavente inauguraron con éxito el primer día del festival gaditano

De ser un festival de calidad pero modesto, el No Sin Música ha pasado a tener la infraestructura de una de las grandes citas festivaleras patrias; casi 4.000 personas, en torno a las diez de la noche, se dieron cita en el primer día del festival. Desde las cinco de la tarde ya paseaban por los alrededores los que esperaban a ver al Kanka, la primera gran cita del día.

Y no sólo allí, porque, diseminados por todo el centro de Cádiz, el Off No Sin Música ha preparado siete escenarios, en los cuales ayer, desde las siete hasta la noche, tocaron bandas como Leo Power y Mushgo, haciendo las delicias de los gaditanos que querían disfrutar de la música de forma más relajada.

Las pruebas de sonido siempre han sido un gran atractivo para los curiosos y esta vez no iba a ser menos; los "¿Quién crees que es?" y "Anda ya, si sólo están probando" se entremezclaban con los paseantes despistados que no sabían muy bien qué era lo que estaba pasando allí, mientras en el stand de Checking los primeros entusiastas ya cogían sus pulseras de acceso.

En el Tricentenario Stage, el escenario más alternativo (que este año trae bandas especialmente interesantes), bajo un sol ya clemente, comenzaban a tocar Beggar´s House, unos sevillanos a caballo entre el rock alternativo, el grunge y la psicodelia que fueron el aperitivo perfecto de la noche, seguidos por Santísima, tarifeños y puros rockeros.

Era complicado decidirse entre un escenario y otro; un verdadero melómano probablemente tuvo que dividirse en dos para ver todo lo que la cita tenía que ofrecer, pero fueron pocas las ocasiones en las que los grupos se solaparon. El Kanka ya comenzaba a aglutinar a la gente en el Brugal Stage mientras Beggar´s House se despedían.

Con Llámame fino el malagueño empezó un concierto en el que, como es habitual, predominó el buen humor y la conexión con el público. Y es que El Kanka es uno de esos artistas que se suben al escenario sin pretensiones, sin pose, que parece pasárselo incluso mejor que su público. Él mismo dijo de tocar tan pronto que "lo bueno es que todavía no estamos borrachos". Y uno entiende por qué la organización puso al Kanka el primero: todos los asistentes empezaron ya la tarde/noche bailando, saltando y con una sonrisa dibujada en el rostro.

Éxitos como Refunk (con unas armonías vocales impresionantes), Me alegra la vista o Qué bello es vivir (que protagonizó uno de los mejores momentos de su concierto) conformaron un concierto que marcó un inicio de festival redondo.

Con un cambio de público notable (de los más garrapateros del malagueño al público más gafapasta, en el buen sentido), el gallego subió al escenario copa de vino en mano, brindándola al público y con Casa, ahora vivo aquí como tema inaugural. Con una banda de grandes músicos, Ferreiro siempre crea una atmósfera especial en sus conciertos, quizás por la voz tan particular que posee. No se olvidó de los fans de Los Piratas y dejó un hueco a temas como la clásica Años 80, provocando los aullidos del público con ese "Cuando me hiciste llamar...", pero sobre todo El dormilón y Turnedo, sus dos mayores éxitos en solitario, fueron el punto álgido de su concierto.

En el otro escenario, Twanguero marcó la pausa entre Iván Ferreiro y León Benavente con su fusión de flamenco, reggae y hasta jazz mientras el público se abastecía de víveres y bebida.

Y Cádiz fue parada ayer en el tramo que hay entre León y Benavente, el que fue el origen de uno de los grupos de más éxito de los últimos años en España: León Benavente. La banda se subió al escenario (un poco más vacío después de la actuación de Ferreiro) a tocar para un público mitad muy joven, mitad nostálgico, que comenzó a saltar a medida que caía la noche y el festival se volvía más electrónico, para dejar paso más tarde al gran nombre de la noche, Amaral, seguidos por los catalanes Sidonie.

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