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El programa de acogida de niños bielorrusos de la cofradía de la Vera-Cruz -en colaboración con la asociación Aguaores Blancos y la comunidad parroquial de San Lorenzo- parece que volverá a la normalidad el próximo verano, después de que el gobierno bielorruso haya derogado los impedimentos que viene poniendo los últimos años.
El principal obstáculo a la labor de saneamiento de los niños afectados por la catástrofe de Chernóbil llegó este año, cuando Bielorrusia promulgó el decreto 555, que regulaba los programas de estancia temporales con carácter humanitario.
Dicha normativa excluía de los programas a los niños mayores de 14 años e impedía que un menor viajara al mismo país de acogida más de tres años.
Pese a los intentos, negociaciones y plazos otorgados por todas las cofradías y asociaciones que participan de este programa a nivel nacional, el pasado verano no pudieron viajar los mayores de 14 años.
Y en el caso de la cofradía de la Vera-Cruz, fueron 11 los niños que quedaron excluidos del programa después de varios años de estancia en Cádiz.
Ahora, tras anunciarse un acuerdo entre los gobiernos de España y Bielorrusia firmado recientemente por el presidente de la república bielorrusia, en la cofradía de Vera-Cruz han acogido la noticia de forma muy positiva.
"Para el próximo verano no va a haber ningún problema, y esperemos que haya tranquilidad durante, la menos, unos pocos de años, ya que hablamos de un acuerdo entre estados", comenta al respecto el vocal de Caridad de la corporación, Juan Graván, responsable del programa de acogida en Cádiz.
Pero la hermandad no mira al próximo verano, sino que ya está organizando la estancia de los once niños que no pudieron pasar el verano en Cádiz para que vengan en Navidad.
"Estamos estudiando los períodos para que vengan en función de sus estudios", explica Graván, que estima que hay niños que podrían pasar un mes en Cádiz.
La visita en las próximas fiestas de estos bielorrusos mayores de 14 años cobra además un tinte especial: "de todos ellos, al menos seis ya no van a venir más", comenta Graván, ya que los estudios universitarios que empezarán el próximo curso son incompatibles con el periodo de estancia fuera de su país.
"Por eso hemos querido que los niños vengan en Navidad, ya que algunos de ellos vendrán para despedirse definitivamente de sus padres de acogida", afirmó el responsable en la capital gaditana del programa de acogida, que de esta forma asegura su mantenimiento en el futuro.
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