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Belén González, la magia de la Torre Tavira

  • Su cámara oscura es un referente mundial

CUANDO tenía que elegir entre ser madre o empresaria, eligió las dos opciones, porque le apasionan su familia y su trabajo. No hubiera sido ella con una renuncia forzada. Para salir adelante busca la coherencia y el equilibrio, que le aportan seguridad.

 

Belén González Dorao (Cádiz, 1967) ha tenido como referentes a sus padres, muy conocidos en la ciudad. Joaquín González Guilloto fue médico urólogo, con consulta en la casa de las Cuatro Torres, donde también la tuvo su abuelo. Su madre, Marisol Dorao, aún es recordada por sus paseos en bicicleta cuando iba a la Facultad de Filosofía y Letras, donde fue profesora de inglés. 

 

Creció con ellos y con sus dos hermanos, Joaquín (que es ilustrador gráfico y vive en Madrid) e Ignacio (director de Cadigrafía). Su ambiente estaba entre la Alameda y la plaza España. Belén vivía en la calle Buenos Aires, estudiaba en el colegio de las Carmelitas y merendaba en la casa de las Cuatro Torres con sus abuelos.

 

Después tuvo un ambiente más cosmopolita, porque tras aprobar quinto de Primaria, ingresó como interna en la Battle Abbey School de East Sussex (Reino Unido), donde pasó tres años y medio. Volvió a Cádiz y siguió estudiando en el colegio de San Felipe Neri. Sin embargo, terminó el Bachillerato en París, ya que estuvo dos años en Francia, donde también estudió francés en la Sorbona. 

 

En 1986 comenzó otra etapa en Madrid, donde ya estudiaban sus dos hermanos. Allí se especializó en secretariado internacional y comercio exterior. Entre otras empresas, trabajó en una dedicada a la exportación de metales. Sin embargo, su vida daría un nuevo giro. Su padre había muerto en 1989. Y en 1991 decide volver a Cádiz, para estar más cerca de su madre. Estaba estudiando Filología Inglesa en la Universidad de Cádiz, pero lo dejó cuando encontró empleo en la planta de Dragados Offshore en Puerto Real, donde estuvo en el Departamento de Servicios Generales. Allí permaneció durante dos años.

 

El 93 fue para Belén González Dorao un año mágico. Tenía la intención de montar su propia empresa. Sin embargo, no lo veía claro. Entre las posibilidades que analizaba se incluían un restaurante, un servicio de traducciones, un proyecto de coworking… Hasta que apareció la opción de la Cámara Oscura de la Torre Tavira. A partir de ahí, encajó el puzzle de su vida profesional. 

 

El edificio era de propiedad municipal. El palacio de Recaño estaba cedido entonces al Conservatorio, mientras que la torre no tenía acceso público y sólo acudía el vigía Giordano García. Así que fue a entrevistarse con el alcalde, Carlos Díaz, para montar la primera cámara oscura de España. Rafael Garófano, que entonces estaba en el equipo de gobierno, por su afición a la fotografía, entendió que podría ser un buen proyecto. La gestión de la Torre Tavira salió a concurso público, como era preceptivo, y sólo se presentó Belén.

 

Nunca olvidará los principios. La cámara oscura fue construida por David Finden, un británico experto en lentes y astronomía. Acudió a Cádiz y realizó el instrumento adecuado. La base de una cámara oscura consiste en proyectar el exterior en el interior. En este caso, el exterior que se puede contemplar en las vistas es todo Cádiz y la Bahía. Y todo ello se puede apreciar en tiempo real. 

 

Belén nunca olvidará el 22 de diciembre de 1994, el día en que fue inaugurada la Cámara Oscura de la Torre Tavira. Acudieron las autoridades encabezadas por el alcalde, Carlos Díaz, sus familiares y amigos. Todo con una gran expectación. Sin embargo, el 23 de diciembre no fue nadie y el 24 sólo su madre para llevarle un colacao. En las primeras semanas no acudió casi nadie. Se asustó. 

 

Había que perseverar. En poco tiempo se convirtió en uno de los alicientes turísticos de Cádiz. En 1996 le concedieron uno de los premios Andalucía de turismo, entre los muchos galardones que ha recibido, como Gaditana del año (2005) y Premio del Ateneo a la actividad empresarial (2010). 

 

Hoy en la Torre Tavira trabajan 18 personas. Belén González Dorao es la gerente y responsable de la empresa, pero destaca que no podrían funcionar sin el trabajo en equipo. En 2015 recibieron casi 100.000 visitas. De ellas, el 57,7% son extranjeros y apenas el 42,2% son españoles. Entre los extranjeros destacan los alemanes (38%), seguidos por franceses (14%) y británicos (11%). Entre los españoles, predominan claramente los andaluces (33%) y los madrileños (21%). Los colegios aportan bastantes visitas. También llegan cruceristas, pero de un modo irregular. Por ejemplo, hay muchos de los Aida, pero pocos del Navigator of the seas. La gente mayor no puede subir, ya que no se permitió instalar un ascensor, una de sus reivindicaciones.

 

Tras el éxito, se especializaron en montar cámaras oscuras para otras empresas. En 1998 instalaron la de Lisboa, a la que siguieron Jerez de la Frontera, La Habana, Écija, Sevilla, Santander, Tudela, Jaén y Béjar. En el mundo hay 60 cámaras oscuras, de las que 10 tienen origen gaditano.

 

Compaginar su actividad profesional con su vida personal no ha sido fácil. En 1997 conoció en el chiringuito La Marea a José Félix Nieto Villaseca, un manchego que se encontraba en Cádiz trabajando como consultor para Astilleros. Se casaron en Conil, porque lo querían celebrar en la casa que tienen allí, que es muy especial para ella. Ofició la ceremonia el padre Valentín Hernández, un conocido marianista. Han tenido tres hijos varones: Pablo, Jaime y Gonzalo, a cuya educación dedica una sustancial parte de su tiempo.

 

Porque racionalizar el tiempo es casi una obsesión para Belén. Es coordinadora en Andalucía de ARHOE, la asociación para racionalizar los horarios españoles, tan complicados para conciliar la vida familiar y profesional. Se vinculó por amistad con el presidente, Ignacio Buqueras, al que conoció en una conferencia de la Asociación de Mujeres Empresarias. Quedó fascinada por sus teorías.

 

También está muy centrada en las actividades de la Asociación de Empresas Turísticas de Cádiz. Fue una de las fundadoras y actualmente es vocal. Asimismo colabora en el Plan C. Por el contrario, no milita en ningún partido, a pesar de que su hermano Ignacio iba en la lista municipal de Ciudadanos y su primo, Juan Manuel Pérez Dorao, es el portavoz municipal. Belén cree que las ideologías son de otro siglo y hay que centrarse en los problemas auténticos de ahora. Intenta colaborar en todo lo que sea positivo para la ciudad.

 

En septiembre, Belén González está en Cádiz, pero en octubre viajará a Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, donde ya están sus hijos, que estudian allí, y su marido. La familia permanecerá algún tiempo, como hicieron hasta julio. Con ayuda de su equipo puede gestionar su empresa de la Torre Tavira desde territorio inglés. Eso sí, yendo y volviendo por vía área, desde Málaga y Gibraltar. 

 

Puede que Belén Torre Tavira (como se la conoce) sea una gaditana heredera del siglo XVIII, pero con una mentalidad de futuro. En el proyecto para el Tricentenario se ha implicado a tope. Es una apasionada de las citas, entre las que destaca una de Emerson: "Lo que haces habla tan fuerte que no puedes oír lo que dices". Porque para ella lo importante no son las palabras, sino los hechos. Hacer lo que dices, vivir como piensas, ser coherente, cumplir las ilusiones.

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