El aparcamiento en Cádiz El Ayuntamiento plantea subir el precio de la zona azul y bajar el de la naranja

  • La propuesta que elevará al Pleno del viernes es deficitaria para Emasa

  • La zona naranja contará con más plazas que la azul

Un parquímetro de zona azul. Un parquímetro de zona azul.

Un parquímetro de zona azul. / Julio González

Cambio radical en el modelo de aparcamiento regulado en Cádiz. El equipo de gobierno plantea una gran transformación que afectará al modo de estacionar y al bolsillo de los propietarios y usuarios de vehículos, que deberán acostumbrarse al nuevo horizonte que dibuja una ordenanza (la reguladora de la tasa por estacionamiento de vehículos de tracción mecánica) que el Pleno debatirá para su aprobación inicial en su sesión de este viernes. A grandes rasgos, el objetivo es variar las condiciones de aparcamiento regulado existentes hasta ahora, dar cabida a nuevas modalidades, ampliar y modificar las zonas azules y naranjas, y conseguir que todo ello no rompa el equilibrio económico de la empresa de aparcamientos (Emasa).

La primera gran novedad que presenta la propuesta de modificación de la normativa es el notable aumento de la zona naranja. Tanto, que la previsión es que supere ampliamente en número de plazas a la zona azul. Algo que llama la atención teniendo en cuenta el dudoso resultado que hasta ahora presentan las dos principales bolsas de zona naranja, en Tres Carabelas y junto a la Cuesta de las Calesas, con numerosos estacionamientos libres –pese a los evidentes problemas de aparcamiento que tiene el casco histórico– que ponen en entredicho la efectividad de la medida.

Según un informe técnico al que ha tenido acceso este periódico, la nueva distribución de estacionamiento regulado que plantea el Ayuntamiento fija en 1.038 las plazas de zona naranja, frente a 821 plazas que habrá de zona azul.

Este vuelco en el número de plazas de zona naranja respecto a las de zona azul lleva aparejado también un cambio en las tarifas que propondrá en el pleno de mañana Adelante Cádiz. En concreto, el equipo de gobierno plantea una subida en el precio de la zona azul, pasando de los 90 céntimos actuales a 1 euro por cada hora de aparcamiento (con un máximo de tres horas).

Para llegar este precio, los técnicos de Urbanismo se han fijado en las tarifas actuales de los aparcamientos en superficie vigilados de la ciudad, que establecen una media de 1,2786 euros por hora; que es más que los 1,0002 euros del muelle Reina Sofía, los 1,1 euros del Muelle Pesquero, o los 1,2 euros de Valcárcel y del Campo de las Balas, pero menos que los 1,359 euros de la estación, los 1,5 euros del Muelle Ciudad o los 1,6 euros de la Cuesta de las Calesas.

Frente a la subida de 10 céntimos de euros en la zona azul, el Ayuntamiento plantea también la bajada de la naranja, desde los 1,80 euros actuales por hora a 1,20 euros. Un precio mucho más reducido y, además, más cercano a la nueva zona azul (apenas 20 céntimos de diferencia por hora), lo que a priori favorecerá la utilización de estas zonas que van a incrementarse notablemente (de 386 que tiene en la actualidad a esas 1.038 previstas a corto plazo, más de un 62% de aumento de plazas).

A estas tarifas ordinarias se sumarán otra serie de bonos y precios que plantea Adelante en Cádiz. En concreto, se plantea un bono para residentes, que por 50 euros al año podrán estacionar en zona azul, naranja o verde, abonando también la tarjeta anual (establecida en una tasa de 20,40 euros); otro bono de 50 euros al año para estacionar en alta rotación para aquellos que acrediten utilizar un vehículo de forma compartida; y un bono de 90 euros mensuales para el estacionamiento en zona naranja de trabajadores, funcionarios y autónomos.

Al sistema tarifario del aparcamiento regulado se suma la nueva zona verde que creará el Ayuntamiento y que pasará a delimitar el estacionamiento exclusivamente reservado a residentes. Hasta 690 plazas reservará el Ayuntamiento en la ciudad a este nuevo estacionamiento, principalmente en aquellos espacios que se mantienen en la actualidad en las calles del interior del casco histórico (como por ejemplo Benito Pérez Galdós, Rosa, San Rafael o Hércules, por citar algunos casos) además de 40 plazas de Tres Carabelas que cambiarán el color naranja por el verde.

Con este nuevo sistema, Emasa se asegura hacer frente a la notable pérdida de aparcamientos de zona azul –para lo que se estima una caída de ingresos de 68.339,35 euros, especialmente por la pérdida de los 132 sitios de la Plaza de España o la obligación de reservar 1 de cada 40 plazas exclusivamente para personas con movilidad reducida– mediante la subida de un 11% de la hora de aparcamiento en esa zona azul y del aumento de un 62% de las plazas de zona naranja (con los 1,20 euros por hora para la rotación), lo que generaría un aumento de ingresos de 149.270,77 euros que se sumarían a los 64.556,80 euros de ingresos de esa nueva zona verde, según el estudio técnico al que ha tenido acceso este periódico.

Esta reordenación del estacionamiento en la ciudad y de sus tarifas que plantea el Ayuntamiento conllevará también una serie de gastos, tanto directos como indirectos, que están igualmente contemplados y tasados y que según el informe técnico no implica riesgo económico para Emasa, pese a que la gestión del aparcamiento regulado supondrá –según la propia estimación técnica– una pérdida económica para la empresa municipal.

Entre los gastos directos, se contempla la adquisición de nuevos parquímetros (hasta 25, nada menos) que den cobertura a esas nuevas zonas de rotación –la regulación señalizada en verde no necesitará de estas infraestructuras ya que los vehículos se señalizarán mediante unas tarjetas acreditativas de la residencia–, nuevos PDA para tramitar las sanciones por parte de los controladores, pintura horizontal para señalizar cada una de las bolsas de estacionamiento. Y entre los costes indirectos que traerá consigo esta nueva ordenanza de tarifas que se plantea al Pleno de mañana se incluyen el personal de Emasa que dedica buena parte de su tiempo a la gestión de la zona azul, a la labor que Emasa necesita que la grúa haga en el aparcamiento regulado, o el coste de las tres plazas de aparcamiento que ocupan en el subterráneo del Campo del Sur el vestuario de los controladores (tasada en 7.083 euros).

En total, los gastos que conlleva la gestión del aparcamiento regulado se ha fijado en 1.269.148,04 euros. Algo más de mil euros (1.0002,49 euros, en concreto) mayor que la cantidad prevista de ingresos en base a las nuevas zonas y tarifas. Es decir, que pese a la ampliación de zonas y nueva configuración de las tarifas, el aparcamiento regulado en la ciudad le costará dinero a Emasa.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios