Patrimonio municipal

El Ayuntamiento elimina la hiedra que daña a la muralla de Puerta de Tierra

  • La limpieza se centra inicialmente en el foso del Pelícano, donde hay riesgo de caída de la piedra

Trabajos, ayer, en el foso del Pelícano.

Trabajos, ayer, en el foso del Pelícano. / Lourdes de Vicente

El Ayuntamiento está trabajando estos días en una limpieza en profundidad de la zona de la muralla de Puerta de Tierra que da al acceso a la avenida de Bahía Blanca. Se está retirando toda la hiedra que cubre parte de este lienzo y que en algunos tramos llega a ocultar la balaustrada.

La proliferación de la hiedra está dañando a esta zona de la muralla. Como ya denunció este diario hace unas semanas, las raíces se han metido entre las piedras, rompiendo algunas hasta el punto que hace meses fue necesario reforzar un tramo de la balaustrada para evitar su caída al foso, deterioro que, por otra parte y a pesar del tiempo transcurrido, aún no se ha arreglado.

Lo cierto es que el conocido como foso del Pelícano está necesitado de importantes inversiones por parte del Ayuntamiento para mejorar un espacio público que forma parte de un complejo de alto valor histórico como es el frente de la Puerta de Tierra.

Más allá de la eliminación de la hiedra, que se extiende por otras partes de este foso, la piedra necesita un importante tratamiento de limpieza y afianzamiento, tanto en la balaustrada como en el lienzo. Igualmente se encuentra en relativo más estado los accesos tanto la rampa que va paralela a la avenida de Bahía Blanca como la escalinata que conecta con la plaza de la Constitución.

Además, la presencia de perros sueltos por la zona ajardinada, fuera de la que está reservada para estos animales, impide una mayor limpieza y su uso por el resto de los ciudadanos. En el área más cercana a la muralla se han concentrado también sin techo con tiendas de campaña.

En cuanto al lienzo principal de la muralla, que fue restaurado hace algo más de una década, está necesitado de nuevos trabajos de limpieza y reparación de daños, especialmente las filtraciones que se producen y que dañan los bajos del Museo de los Títeres, que ocupan las vecinas bóvedas de Santa Elena.

La concejalía de Patrimonio Histórico ya realizó hace unos meses una operación similar en la muralla de San Carlos.

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