Arrancan las obras de la nueva residencia de estudiantes en el solar de Salus Infirmorum de Cádiz

Construcción y medio ambiente

La Plataforma El Árbol alerta de que en los terrenos hay un ejemplar singular de araucaria y otro de drago protegidos por el PGOU que tienen que cuidar

Salven ya al drago que asfixia esa hiedra en Cádiz

El solar del antiguo Salus Infirmorum de Cádiz será una residencia de estudiantes

Obras en el antiguo solar de Salus Infirmorum, con la araucaria y el drago al fondo.
Obras en el antiguo solar de Salus Infirmorum, con la araucaria y el drago al fondo. / D. C.
J. M.

Cádiz, 10 de noviembre 2023 - 07:00

Las obras para la construcción de una residencia de estudiantes en el solar que antiguamente ocupó la Escuela de Enfermería de Salus Infirmorum y, posteriormente, la residencia universitaria La Sal, en la Plaza de Simón Bolívar esquina con las calles Felipe Abárzuza y Doctor Marañón, jnto al Centro de Salud de El Olivillo, han arrancado en estos días con los movimientos de tierra previos mediante el uso de máquinas excavadoras.

Como ya adelantó este periódico, la firma valenciana White Investing RE va a construir un alojamiento que acogerá a 136 estudiantes de la Universidad de Cádiz. La residencia de estudiantes tendrá 315 metros cuadrados de espacio interior y 670 metros de espacio exterior y en la cubierta habrá una terraza de 150 metros cuadrados que estará incluso dotada de una piscina. Esta empresa ya explota en la capital gaditana la residencia de estudiantes que se encuentra en la plaza de la Catedral. El edificio tendrá certificado de construcción sostenible, con calificación “Very Good”, que otorga BREEAM, el sello de construcción sostenible más utilizado y el primero creado a nivel mundial.

En este contexto, la Plataforma El Árbol alerta a través de sus redes sociales de la necesidad de cuidar especialmente a los dos ejemplares singulares de araucaria y de drago que sobreviven en el solar, ambos bajo protección ambiental urbanística. "Esperamos que extremen todo tipo de precauciones para que tanto la araucaria como el drago, no se vean alterados y dañados, ya que son árboles singulares y protegidos por el PGOU. Estaremos vigilantes para que se lleve a cabo. ¡Protejamos nuestro patrimonio arbóreo!", publica el colectivo en su Facebook.

La excavadora trabajando en el antiguo solar de Salus Infirmorum, con la araucaria en primer plano.
La excavadora trabajando en el antiguo solar de Salus Infirmorum, con la araucaria en primer plano. / D. C.

En febrero de este año, este periódico ya alertó de que el ejemplar de drago (Dracaena draco), uno de los pocos de esta valiosa y protegida especie de origen canario que quedan en la ciudad, se conservaba en pie literalmente asfixiado por el incontrolado crecimiento de la hiedra que en otro tiempo cubría, bien recortada, la valla del viejo chalé. Eso, pese a que desde 2016 el Ayuntamiento había requerido varias veces a la propiedad de la parcela que lo mantuviese como procede. Afortunadamente, a día de hoy, el tronco y las ramas del drago se ven libres de la enredadera.

Tanto el drago como la Araucaria de Nueva Caledonia (Araucaria columnaris) "están catalogados en el Plan General de Ordenación Urbana vigente, dentro del Catálogo de Protección, Subcatálogo de Elementos Vegetales en Grado de Protección 1, siendo, por tanto, parte importante del Patrimonio Vegetal de Cádiz”, informaron entonces a este periódico desde la Delegación de Medio Ambiente, de la que depende Parques y Jardines.

En junio de 2016, “el fuerte temporal de levante que azotó la ciudad provocó la caída de una rama de importante tamaño del drago sobre la acera de Felipe Abárzuza, provocando daños sobre el arbolado de alineación” de esa calle, que lo componen unos naranjos agrios, explicaron. El 14 de ese mismo mes, la Junta de Gobierno Local “acordó el requerimiento a la propiedad del solar para que procediera a la realización de los trabajos de conservación y mantenimiento dicho ejemplar, pero estos trabajos no fueron ejecutados”.

Casi tres años después, en febrero de 2019, “tras una inspección por parte del servicio técnico municipal, se emite un informe y otro requerimiento a la propiedad al detectarse que la parcela estaba siendo utilizada como zona de acopio de materiales de obras, ante el posible efecto negativo que pudiesen causar sobre estos árboles posibles traumatismos por accidentes así como la compactación y contaminación del suelo donde se encuentran los ejemplares”.

En mayo de 2019, la propiedad del solar contrata los “servicios de técnicos arbolistas que realizan informe del estado de los ejemplares y de los trabajos de mantenimiento referidos con la retirada de la hiedra del tronco y ramas”. Pero la hiedra siguió asfixiando al drago.

No es hasta noviembre de 2022 cuando en Medio Ambiente se recibe “una petición de informe por parte de la Delegación de Urbanismo sobre las actuaciones previstas en esa parcela requiere a la promotora la presentación, junto con la solicitud de licencia de obras, la siguiente documentación: Plano de detalle de la actuación donde se identifique la situación resultante de estos ejemplares tras las obras de construcción previstas y un Plan de Protección de Arbolado frente a Obras específico junto al Proyecto de Ejecución cuya finalidad será la de la protección de estos dos ejemplares catalogados.

Este Plan de Protección de Arbolado y todas las actuaciones que se realicen sobre estos árboles “deberán ser realizadas y supervisadas durante la ejecución de las obras por personal técnico arborista competente, que tutelará el control de dicho plan de Protección previa supervisión por parte del servicio técnico municipal”, concluyeron desde la Delegación de Medio Ambiente.

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