Sigan al presidente Sánchez

España necesita vacaciones más que nunca porque a este país no habrá quien lo aguante si no suelta la tensión acumulada

"Majestad, me apoya Puigdemont"

La ridícula danza de Génova: ¡maldito tocadiscos!

Pedro Sánchez
Pedro Sánchez / M. G.
Carlos Navarro Antolín

29 de julio 2023 - 04:00

El presidente del Gobierno se ha ido de vacaciones a la residencia oficial de La Mareta, en Lanzarote. Todo el que pueda debería seguir el ejemplo. Nos referimos a las vacaciones, obviamente, no a alojarse en un inmueble de Patrimonio Nacional. España es un país fatigado por dos procesos electorales y una ola de calor que nos ha dejado el julio más terrible desde que existen registros oficiales. Sabemos que en tiempos de crispación prolongada desaparece el buen humor, se toman malas decisiones y se crean nuevos enemigos. España debería irse de vacaciones porque el 17 de agosto se constituyen las Cortes. El verano pierde muchos de esos días en los que no pasa nada y que son tan necesarios para la distensión, coger cierta perspectiva de los hechos y preparar el futuro. Si recuerdan, los únicos momentos de cordialidad que apreciamos en la campaña se produjeron al término del debate de TVE, cuando Pedro Sánchez, Yolanda Díaz y Santiago Abascal conversaron varios minutos de asuntos personales, según desveló el moderador Xabier Fortes. Esa escena fue lo más dulce que nos llevamos a la boca en días de vinagre.

Aquella tertulia sí humaniza la política y no el rosario de tuits absurdos de políticos cocinando en sus casas, planchando o ejerciendo de padres ejemplares, como si la inmensa mayoría de administrados de este país no conciliaran el trabajo y la familia a diario sin necesidad de proyecciones vanidosas o propagandísticas. Cuentan que los políticos de distinto signo han dejado de compartir cafés en el bar del Congreso. La tensión política ha terminado afectando a las relaciones personales de los señores diputados. Por eso es conveniente que todo el que pueda se vaya de vacaciones. Quizás el presidente acierta con Lanzarote en vez de elegir Doñana, porque la señal de la televisión nunca llega bien a esa zona privilegiada de Huelva, como todos los veranos denuncia Ruesga Bono, maestro de fotoperiodistas. Por eso dicen con buen humor que Rajoy se fue a Doñana el día que se ausentó de aquel debate al que envió a Soraya. Este país no habrá quien lo aguante si no descansa unos días del ajetreo al que lleva sometido desde hace meses. Y, sobre todo, no podemos permitir que un período prolongado de inestabilidad acabe con las buenas cifras que, al menos en general, revelan los barómetros económicos y apuntalan las previsiones.

Ni somos Alemania para que pacten los grandes partidos, ni somos Italia, donde la confianza de los mercados no se merma por la inestabilidad política. El que pueda, solo por esta vez, que siga a Sánchez, al que diremos aquello del cochero del anuncio de Terry: “¡Usted sí que sabe!”.

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