Caso Laura Luelmo

La tarea de recuperar a decenas de escolares

  • El Instituto de Bachillerato Vázquez Díaz de Nerva vivió intensamente la pérdida de su profesora

Isidoro Romero. director del IES Vázquez Díaz de Nerva. Isidoro Romero. director del IES Vázquez Díaz de Nerva.

Isidoro Romero. director del IES Vázquez Díaz de Nerva. / Óscar Lezameta (Nerva)

Isidoro Romero tiene 59 años. Vive en El Campillo y es el director del Instituto de Enseñanza Secundaria de Nerva, donde Laura Luelmo encontró su primer trabajo como profesora. Vivió la tragedia pro partida doble. Tiene prisa por volver a casa y, tal vez a descansar por primera vez en varias noches. Habla con calma y lo único que le apena es “haber tenido un poco más de tiempo para conocerla y hablar con ella, pero es que llegó el día 4, se fue a pasar el puente y volvió el día 10 antes de que desapareciera”.

Da clases de Física y Química a chavales de 17 y 18 años y aunque ese día no le tocaba, el lunes se le vino el mundo encima. Había tomado parte en las labores que decenas de sus vecinos llevaban a cabo por los caminos de los bosques que rodean su pueblo. Cuando regresó a dar clases, la tristeza se adueño de todas las clases. “La verdad es que no lo podremos olvidar. A media mañana se desató todo y veías a chavales llorando por los pasillos sin poder evitarlo. De inmediato, se plantearon el hacer el mural que vamos a dejar ahí tanto como seamos capaces de conservarlo y me llamó la atención de que todos ellos hacían mención a la esperanza y eso es lo que a mi también me llena de eso, porque esa es la manera de sobrellevar una tragedia semejante”.

Mural realizado por los alumnos del IES Vázquez Díaz de Nerva. Mural realizado por los alumnos del IES Vázquez Díaz de Nerva.

Mural realizado por los alumnos del IES Vázquez Díaz de Nerva. / Óscar Lezameta (Nerva)

Es consciente de que “cualquier tipo de actividad que llevemos a partir de ahora y hasta el final del curso, debe estar orientada a la superación de esto y así lo hemos planteado, haciendo hincapié en la convivencia, en esos valores que en este caso han quedado destrozados. Había poesías, frases que trasladaban el dolor de todos y eso es con lo que nos tenemos que quedar y dejarles que lo expresen a su manera, porque a pesar de que apenas conocieron a Laura, era de esas personas que se hacían querer desde el primer momento”.

En ese momento, los pasillos se llenan de la típica bulla que se espera a la hora de salida de un colegio. En eso sí que han conseguido que vuelvan a la normalidad. El también lo desea. Recuerda que recibió “una carta del ministro. Hemos tenido aquí a la consejera, al delegado y el apoyo de todos, pero un ministro es más serio. Quiere volver a la normalidad como su primer objetivo. Lo tiene complicado, aunque los gritos, las risas y las carreras de sus alumnos, lo harán más fácil. El mural, las flores, las velas y los recuerdos que todos tienen de Laura, se empeñarán en recordarles lo que perdieron a comienzos de semana.

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