Elecciones Andalucía

Las asambleas sevillanas del PSOE relegan a María Jesús Montero y Celis a los últimos puestos

  • Ferraz no desea que los dirigentes que lideraron la rebelión contra Pedro Sánchez estén en su grupo parlamentario

Antonio Pradas, Susana Díaz y Pedro Sánchez, en la pasada campaña. Antonio Pradas, Susana Díaz y Pedro Sánchez, en la pasada campaña.

Antonio Pradas, Susana Díaz y Pedro Sánchez, en la pasada campaña. / Juan Carlos Vázquez

Las asambleas locales del PSOE en la provincia de Sevilla han relegado a la ministra María Jesús Montero y al delegado del Gobierno, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, a los puestos número 10 y número 11 en el conjunto de las votaciones. El más votado es el diputado Antonio Pradas. No obstante, Montero ha sido la más votada en Sevilla capital, así como en las agrupaciones de las poblaciones más grandes. La votación de los militantes puede entenderse como el rechazo de la dirección de Sevilla a los dos primeros nombres, ya que no incluyó a Montero y a Celis en su propuesta de lista. Si, finalmente, han estado es porque otros militantes los incluyeron.

Las negociaciones entre el secretario de Organización, Juan Cornejo, y Ferraz siguen para alcanzar un acuerdo sobre la composición final de las listas, pero de momento no hay acuerdo, a pesar de que Pedro Sánchez quiere que los ministros y los miembros de la Ejecutiva federal, como Gómez de Celis, lideren las listas. Lo mismo ocurre con los ministros Luis Planas, José Guirao y Fernando Grande-Marlaska. Según fuentes de la dirección andaluza, Ferraz quiere que tres de los cuatro puestos seguros de Sevilla sean para personas de su confianza, como Montero, Celis y Francisco Salazar. La dirección susanista ofrece dos y dos.

El pulso de la dirección de Susana Díaz a Pedro Sánchez se mantiene en todas las provincias. En el caso de Sevilla, Ferraz tiene problemas para aceptar a los diputados andaluces que lideraron la rebelión contra Pedro Sánchez, y eso es lo que ocurre con Antonio Pradas, que era uno de los miembros de la Ejecutiva que dimitió para forzar la salida del secretario general. Lo mismo, se explica desde Madrid, ocurre con el malagueño Miguel Ángel Heredia y con Micaela Navarro, que era la presidenta de la Ejecutiva federal cuando Sánchez se vio obligado a dimitir.

El choque, por tanto, entre la dirección andaluza y el sanchismo es doble, ya que afecta tanto a quienes Pedro Sánchez desea que estén y a diputados andaluces con los que no quiere contar porque estuvieron en su oposición. 

Fuentes de Ferraz sostienen que Pedro Sánchez está decidido a contar con un grupo parlamentario compuesto por diputados en los que pueda confiar en caso de que los resultados de las elecciones generales sean malos o que él busque una alianza de Gobierno similar a la de ahora, apoyado en Podemos y en los independentistas catalanes.

El malestar en ambas partes es evidente, a escasas semanas de que comience la campaña electoral. Desde el sanchismo se ha echado en cara a Susana Díaz que no atendiese la solicitud de Pedro Sánchez para haber hecho coincidir las elecciones generales con las andaluzas, y para eso se cita a Ximo Puig, el presidente de la comunidad valencia. En este territorio las autonómicas se han convocado para el mismo 28 de abril, con lo que el PSOE espera una mayor movilización.

Sánchez quiso que Díaz dejase las elecciones andaluzas para cuando estaba previsto que se se acabase la legislatura, con la intención de animar a más votantes.  

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