La caja negra

La naranja revuelta

  • Juan Marín prepara su plan para ganar adeptos dentro del partido, que incluirían cambios en el Ejecutivo. Quiere a Teresa Pardo en la Consejería de Igualdad y al granadino Funes en la de Educación

El vicepresidente Marín, en una imagen reciente en el Parlamento El vicepresidente Marín, en una imagen reciente en el Parlamento

El vicepresidente Marín, en una imagen reciente en el Parlamento / Juan Carlos Muñoz (Sevilla)

El vicepresidente Juan Marín sigue convencido de que su formación debe tener más impulso eminentemente político en Andalucía, las acciones de gobierno de las consejerías naranjas deben tener más difusion y aparecer diferenciadas de las del PP y, por supuesto, los cargos de confianza deben estar alineados con el líder andaluz del partido. Por este motivo, Marín sigue sopesando prescindir de Rocío Ruiz, consejera de Igualdad, este mismo verano. En su puesto quiere poner a Teresa Pardo, secretaria general del Grupo Parlamentario, que recientemente se enfrentó a una parlamentaria de Vox con ocasión de la comparecencia parlamentaria de la directora del Instituto Andaluz de la Mujer.

Tras las votaciones de compromisarios, Marín hizo cálculos y vio que carece de la mayoría de los apoyos internos en Andalucía, que los afiliados no votaron mayoritariamente a su gente, como ya informó este periódico. Por este motivo ha crecido la inquietud del vicepresidente, que quiere garantizarse cuatro años más. Para conseguir este objetivo está creando nuevos puestos de confianza en la Junta de Andalucía, u ofreciendo otros a gente a la que se quiere ganar.

Este sería el caso de Teresa Pardo, que logró entrar en puesto de salida en la lista electoral gracias al apoyo de Fran Hervías, entonces secretario de Organización de Cs, pero que Marín lleva meses captándola para su causa. A Pardo ya le ha ofrecido en privado ser consejera de Igualdad a cambio de su lealtad. Con el relevo de Ruiz, Marín controlaría mediante Teresa el Instituto Andaluz de la Mujer y el Instituto Andaluz de la Juventud. En ambos organismos podría colocar a gente de su confianza y aumentar el grupo de adeptos.

Juan Marín y Luis Salvador, en una imagen reciente Juan Marín y Luis Salvador, en una imagen reciente

Juan Marín y Luis Salvador, en una imagen reciente / M. G. (Granada)

Bendodo, consejero de Presidencia, vería con buenos ojos este movimiento, pues Teresa y él coincidieron en la pasada legislatura en la Diputación de Málaga.

Otro cambio sería el de Javier Imbroda. En su puesto iría el granadino Jose Antonio Funes, que actualmente es presidente del Consejo Escolar de Andalucía. Dicen que por este motivo se ha dejado barba para así remarcar el inicio de una nueva etapa. Funes, que fue diputado autonómico por Granada, era la persona que usaba Juan Marín para debilitar a Luis Salvador en la capital.

Curiosamente, Salvador y Marín mantienen una buena relación ahora y ambos critican la gestión de la nueva dirección de Cs con Carlos Cuadrado y José María Espejo al frente. Aunque a nadie se le escapa que el propio Salvador intentará asaltar el puesto de Marín en las siguientes elecciones primarias, pues las encuestas en Granada son poco esperanzadoras para el alcalde nazarí, donde algunas indican que Cs no conseguirá ningún escaño, por lo que únicamente le quedaría intentar ser candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía. En su día rechazó este puesto. Y acabará pretendiéndolo.

Finalmente a Marín le está saliendo muy bien su jugada en Málaga. Sigue en sus trece de laminar al vicepresidente de la Diputación, Juan Carlos Maldonado. La crisis desatada en Malaga viene a partir de un acuerdo entre Marín y Bendodo, donde en la visita que ambos hicieron en Marbella dentro de la campaña Playas seguras cerraron que Juan Cassá, concejal y diputado provincial tránsfuga de Cs, asumiese competencias de gobierno. Eso originaría, como así ha sucedido, la oposición de Cs y una crisis que puede llevar a la formación naranja a salir del gobierno de la Diputación. Con esto Marín quitaría de un plumazo a Maldonado, muy activo en su gestión como vicepresidente de la Diputación y al frente del área de turismo, el mismo terreno que Marín tiene en la Junta.