Opinión

Drama personal, problema de Estado

  • Hay 447.000 hogares andaluces con todos sus miembros en paro.

Son muchos los trabajadores y trabajadoras andaluces que se ven obligados a estar desempleados. La reforma laboral está agravando las consecuencias de la crisis sobre el empleo y llevando a Andalucía a una situación insostenible: de cada 100 personas que quieren trabajar, 33 no pueden hacerlo. Las frías cifras del paro ocultan un drama que está empobreciendo a miles de andaluces, llevándoles al borde de la exclusión social: hay 447.000 hogares con todos sus miembros en paro y de las 1.329.600 de personas paradas, 602.695 no tienen ningún tipo de cobertura económica (EPA primer trimestre 2012).

Son datos que dibujan un drama social y personal. No obstante el paro hay que abordarlo como un problema de Estado, que evidencia la incapacidad de nuestro país para producir bienes y servicios, reactivar su economía y generar empleo. Por tanto, la lucha contra el desempleo debe acometerse en dos direcciones: garantizar la protección a las personas desempleadas mientras consiguen un empleo y emprender medidas que reactiven la economía. Desde luego que las políticas de austeridad y recortes no son las más adecuadas para combatir el paro, todo lo contrario, son contraproducentes y recrudecen los efectos de la crisis: mantienen paralizada la actividad económica, no generan empleo y están empobreciendo aún más a la gente. Si a esta espiral le añadimos la reforma laboral (más despidos y aumento de la precariedad, incremento de ERE, rebajas salariales, etc…), que contiene medidas que paralizan y deterioran las políticas activas de empleo (orientación laboral, formación profesional, escuelas taller…) y vacían de contenidos los servicios públicos de empleo, tenemos todos los factores para que el desempleo siga creciendo en los próximos años.

Cuando casi todo el mundo alababa el anterior modelo de crecimiento de nuestra economía -el "milagro español" como algunos decían-, CCOO advirtió de que era insostenible y de consecuencias desastrosas. De hecho fuimos los primeros en apostar por un nuevo modelo productivo sobre sectores de valor añadido, competitivo, que generara empleo de calidad y una mano de obra altamente cualificada, y en reclamar el reforzamiento del sistema público de protección social por desempleo mientras se alcanza dicho modelo. Nuestra propuesta la materializamos en 2009 en un gran Pacto de Estado por el Empleo, que hoy seguimos reclamando con mayor intensidad si cabe. La decisión del gobierno del PP de quitar a Andalucía casi cuatrocientos millones de euros del reparto de los fondos destinados a las políticas activas de empleo en los PGE es difícil de entender: mientras se dan miles de millones desde lo público para salvar la banca, se dice que no se pueden mantener las políticas de empleo que se financian con el dinero de todos los trabajadores. Esto, junto a los desastrosos resultados de la reforma laboral, hace más urgente ese gran pacto por el empleo.

Sin políticas activas de empleo y con el uso salvaje de la reforma laboral por parte de los empresarios, los desempleados quedan en una situación de desprotección que nuestro sindicato no consiente. Es preciso un giro radical en las políticas económicas de la derecha europea, que el gobierno de Rajoy sigue con docilidad. Por eso continuaremos movilizando a la clase trabajadora y a la sociedad andaluza para exigir la retirada de la reforma laboral, garantizar el sistema de protección social y reclamar un cambio en el modelo productivo, además de defender la dignidad de los trabajadores, en especial de aquellos que quieren trabajar pero no pueden hacerlo.

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