Andalucía

Comienza la vista oral contra dos trabajadoras del geriátrico de Alhama por la intoxicación de cuatro ancianos

  • El auto considera los hechos constitutivos de un delito de muerte por imprudencia cuya comisión achaca provisionalmente a ambas mujeres

El Juzgado de Instrucción número 3 de Almería ha ordenado la apertura de juicio oral contra M.P.M.G. y C.A.A., dos de las empleadas del servicio de limpieza de la residencia geriátrica 'Nicolás Salmerón' de Alhama de Almería donde en junio de 2007 cuatro ancianos resultaron intoxicados al ingerir por equivocación el contenido de una botella de agua mineral mezclada con salfumán.

Fuentes judiciales confirmaron que el auto, dictado el 5 de febrero, considera los hechos constitutivos de un delito de muerte por imprudencia cuya comisión achaca provisionalmente a ambas mujeres, de 60 y 48 años, quienes reconocieron en una primera declaración ante la juez haber "olvidado" el recipiente en el aseo de la estancia en el que las víctimas estaban reunidas, después de que fuesen requeridas "con urgencia" en otra área del inmueble.

A la espera de que el Ministerio Público, al que se ha dado traslado de las actuaciones, depure la imputación en su escrito de calificación provisional, el auto no individualiza la responsabilidad en los tres fallecimientos que se produjeron -uno de ellos meses después de la intoxicación- ni recoge los presuntos delitos de lesiones que se apuntaron durante las diligencias previas que han derivado en la incoación de procedimiento abreviado.

La instrucción de la causa se inició a partir de la denuncia interpuesta por el complejo hospitalario Torrecárdenas de la capital tras la evacuación el 21 de junio de 2007 de cuatro personas que presentaban idéntica sintomatología y procedentes de la residencia geriátrica 'Nicolás Salmerón' de Alhama.

El primer fallecimiento, el de una mujer de 75 años identificada como M.M.L., se produjo apenas 24 horas después del ingreso en el centro sanitario. Otros dos residentes recibían el alta médica de la UCI y eran trasladados al hospital de Cruz Roja donde fallecía la segunda víctima, J.L., de 91 años de edad, un mes después.

Un tercer afectado por la ingestión de la sustancia cáustica recibió atención médica privada en la Clínica Mediterráneo de la capital y recibía el alta médica apenas 48 horas después de la intoxicación mientras que una cuarta víctima de la ingesta, cuya identidad no trascendió, moría casi medio año después.

La personación de su familia en el proceso llevó a la juez instructora en septiembre de 2007 a ordenar la práctica de nuevas diligencias de prueba con el encargo de un informe pericial al Instituto de Medicina Legal de Almería (IML) que debía determinar si existían indicios razonables para relacionar el último deceso con los hechos ocurridos meses antes.

M.P.M.G. y C.A.A. aseguraron en su declaración ante el juzgado instructor que ese dejaron «olvidado» el recipiente de agua con ácido clorhídrico en el aseo de una de las estancias de la residencia donde estaban reunidos los ancianos afectados después de que fuesen requeridas con urgencia en otra área del inmueble, según justificaron.

Ambas explicaron que se trataba de una práctica habitual el «rebajar» en una botella de agua mineral el salfumán usado para la desinfección diaria de los sanitarios debido a la afección respiratoria de una de ellas, por lo que fue la apariencia «normal» del envase lo que llevó a los residentes a beber de ella.

La Delegación provincial para la Igualdad y el Bienestar Social de la Junta de Andalucía abrió una investigación para aclarar las circunstancias en que se había producido la intoxicación aunque la inspección de los técnicos concluyó que el centro geriátrico cumplía con todos los requisitos necesarios y contaba con todas las autorizaciones en regla.

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