"Es difícil definir la chick-lit : no son mujeres con complejo de Cenicienta"

  • La autora publica 'Como la seda', una primera novela en la que retrata "las trampas" en las que cae la mujer moderna. "La sociedad tiene que cambiar estructuras para acercarnos un poco a lo que queremos", afirma

Cuando le propusieron escribir una historia sobre los problemas de la mujer actual, Sonsoles Fuentes pensó: "Sí, claro, si es lo que hago continuamente". Y surgió Como la seda (Temas de Hoy), una primera novela que recoge los textos que su protagonista va escribiendo como terapia: "Una receta que dan muchos psicólogos cuando encuentran a un cliente bloqueado", comenta Fuentes.

La escritora había firmado ya varios libros en los que exploraba el mundo de las relaciones y el universo femenino -entre ellos, Chicas malas, La aventura de ser una single o Dímelo al oído, junto a Laura Carrión-, pero no había entrado, hasta ahora, de lleno en la ficción.

-Dice que probablemente Como la seda sea clasificada de chick-lit, cuando la superación personal de la protagonista tiene más fuerza que la trama romántica...

-Qué leer publicó un reportaje de novela romántica para mujeres sofisticadas en el que trataban de definirlo. Es curioso porque la novela chick-lit, la de Marian Keyes y otras autoras, es mucho menos romántica que la novela romántica convencional. Así que, la verdad, no sabría cómo clasificarla. Miras en la wikipedia, y chick-lit no tiene nada que ver con lo que es, porque en estos libros es más importante la necesidad que tienen esas mujeres de conseguir el bienestar y superar los problemas que surgen en la época actual. En muchas obras, de hecho, los problemas en el trabajo tienen más peso que los sentimentales. Definir el género es complicado: no son mujeres con complejo de Cenicienta, sino que quieren ser valoradas y compartir su vida con un hombre de igual a igual.

-Como tantas cosas, parece que lo de envidia de pene es un concepto desfasado. Pero seguimos recibiendo miles de mensajes en los que se dice que una mujer sin un hombre está incompleta.

-Los mensajes quizá sean así. Pero las estadísticas dicen que normalmente es la mujer la que da el paso de la ruptura, y es ella la que tarda más tiempo en buscar luego una pareja. Y eso refleja que ellos tienen más dependencia emocional que las mujeres. Pero aún así, esto se ve en la sociedad, claro. El síndrome de Bridget Jones se percibe en el ambiente en cosas como "A ver cuándo vienes con un novio...", pero a la hora de la verdad, ellos son más dependientes

-Luego está la cuestión de las "generaciones cobayas": a medio camino entre el valor supremo de la independencia económica y los valores tradicionales...

-Exacto, por un lado se nos transmite que como una madre nadie cuida a sus hijos, con lo que supone de entrega total y absoluta, y luego, por otra parte, se nos exige ser una superwoman en el trabajo. En esos dos mundos, yo creo que tenemos que aprender a renunciar, o que renuncien ellos, vaya, pero que no exijan que seamos un dios en todo. Es una trampa, y estoy de acuerdo en que tenemos que estar pasando por esto en fase de prueba para mostrar a las futuras generaciones en qué trampa no tienen que caer. Esa es la pregunta que pulula en el ambiente: '¿La liberación era esto? Pues vaya, hombre'. Y ahora estamos viviendo una época catastrófica, en la que sola no puedes hacer nada, porque una nómina se va entera en la hipoteca. La sociedad tiene que cambiar un poco las estructuras para que todos nos acerquemos, al menos, a lo que queremos. En la novela, se plasman estos problemas y nos reímos de ellos.

-Los modelos para la protagonista abundan muchísimo: mujeres que se creen en la obligación de no caer nunca. Y llega un momento en que la realidad las desborda.

-Ven la debilidad en el otro, o en las otras, a los que ven como seres desvalidos, a los que prestarles apoyo. Quizá no son tan desvalidos como pensamos y somos nosotros los que necesitamos ayuda.

-Hay mitos que pueden hacer mucho daño...

-Y yo creía que estábamos bastante a salvo pero me he quedado pasmada, al encontrar a mujeres de más de 30 años diciéndome: 'Pero, ¿de verdad no crees en el Príncipe Azul?'. No sé cómo pueden hacer esos planteamientos, no sé qué entienden por Príncipe Azul. Quizá encontrar a la persona adecuada... Pero incluso en eso tengo mis dudas, porque una relación es un trabajo de dos personas responsables, no encontrar una media naranja que se ajuste a un patrón. El día a día es el que te dice si te conviene o no una persona. Además, a veces lo que dice la razón es una cosa, y puedes sentirte atraída por lo contrario. Hay alguna investigación psicológica que pedía a las mujeres que dijeran con qué tipo de hombre se irían de aventura y cuál escogerían de marido. Los señalaban con ejemplos literarios. Pero en la práctica, nos empeñamos en convertir al aventurero en papá modélico: no renunciamos ni al romance ni a la vida tranquila de familia.

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