La crisis del coronavirus “La suspensión de la Semana Santa puede ser una hecatombe para las cofradías”

  • Las cofradías se reunirán en un pleno extraordinario cuando se recupere la normalidad para abordar las graves consecuencias de que no haya procesiones este año

El presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado El presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado

El presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado / Lourdes de Vicente

La decisión era irremediable, y horas después de que le adoptaran las cofradías (junto con el obispado y el Ayuntamiento) se convirtió también en irrevocable al anunciarlo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, dentro del paquete de medidas derivadas del estado de alarma en el que está el país desde el sábado. Pero el hecho de suspender las salidas procesionales de esta próxima Semana Santa traerá graves consecuencias para la economía, incluso para la supervivencia, de las hermandades gaditanas. Habitualmente el margen económico -cuando lo hay- es bastante escaso para las corporaciones de la ciudad; y el varapalo del coronavirus puede suponer un golpe brutal.

Tal es la situación de incertidumbre que ha generado la certidumbre de suspender la Semana Santa, que las cofradías han decidido celebrar un pleno que convocará el Consejo con carácter extraordinario una vez sea suspendido el estado de alerta en la ciudad y se recupere la normalidad en el día a día de la sociedad, para analizar las consecuencias de la decisión adoptada el pasado sábado respecto a la Semana Santa 2020.

“Teníamos que celebrar un pleno antes de Semana Santa que estaba convocado para el día 23 y que luego se iba a adelantar al 16. Ahora son muchas las cuestiones que tenemos que analizar, especialmente en el plano económico”, ha explicado el presidente del Consejo, Juan Carlos Jurado, que ha confirmado que convocará ese pleno extraordinario a raíz de las peticiones que estos últimos días le han trasladado los propios hermanos mayores. Muchas de esas cuestiones servirán, cuanto menos, “para intentar unificar criterios y adoptar una posición que sea común a todas las hermandades de la ciudad”, indica Jurado.

La suspensión de la Semana Santa conlleva consecuencias negativas tanto a las hermandades por separado como al Consejo en general. Por eso se quiere celebrar este pleno extraordinario. Los principales problemas de las hermandades ahora es la resolución de los contratos con proveedores, al mismo tiempo que tienen que establecer qué hacer , y cómo, con esos ingresos que ya habían percibido de cara a sus salidas procesionales (principalmente, y casi únicamente, por la expedición de papeletas de sitio y entregas de túnicas a los hermanos).

Así, por ejemplo, las hermandades deberán resolver qué hacer con esas papeletas de sitio ya entregadas. “Se trata de un donativo que el hermano entrega a la cofradía, por lo que realmente no tienen por qué devolverse”, señala al respecto una fuente jurídica consultada por este periódico. De igual forma se refiere, por ejemplo, a los contratos con las bandas, que es uno de los apartados de mayor gasto sobre el que más incertidumbre hay actualmente; “dependerá del contrato que cada hermandad haya suscrito con cada banda”, apuntan de primeras estas fuentes, que añaden que también habría la posibilidad de que las hermandades se acogieran al estado de alarma del país para dar por resuelto los contratos, “aunque este camino conllevaría la vía judicial y no sé si una hermandad querría verse envuelta en una situación así”.

En este punto, conviene recordar que una de las bandas con presencia en la Semana Santa de Cádiz, la de música de Pedro Álvarez Hidalgo (de la vecina Puerto Real) anunciaba hace unos días que no reclamará el pago de ninguno de los contratos que tenía suscritos con hermandades esta próxima Semana Santa, entendiendo las razones que han llevado a la suspensión de las salidas procesionales y solidarizándose con las consecuencias que eso tendrá en las propias hermandades.

“Es un palo muy serio para las hermandades, sobre todo a nivel económico”, resume el presidente del Consejo, que señala que incluso se pueden dar casos de hermandades “que no puedan atender los pagos”. “La suspensión de la Semana Santa puede ser una hecatombe económica para las hermandades, sobre todo para las más pequeñas. Estamos ante algo muy serio. Se avecinan tiempos muy duros”, indica el presidente del Consejo.

Para el propio Consejo también la situación es de gravedad. Juan Carlos Jurado explica al respecto que la organización previa de la Semana Santa ya ha originado una serie de gastos que difícilmente se verán equilibrados con unos ingresos en el aire. Uno de esos gastos se localiza en la propia carrera oficial, por partida doble; en primer lugar, por el montaje de la propia infraestructura que ya se disponía en la Plaza de la Catedral o en el Palillero. “Eso lo paga el Consejo, que lo recupera luego con la subvención que otorga el Ayuntamiento a la Semana Santa”, explica Jurado. Y en segundo lugar, por el proceso de venta de sillas, que el Consejo tiene externalizado y que tendrá que abonar.

Otro gasto vinculado directamente a las hermandades es el relacionado con los seguros de ensayos y traslados de pasos que ya se han producido. Esta partida asciende ya, según indica Jurado, hasta los casi 25.000 euros que el Consejo (a través de todas las hermandades que lo integran) tendrá que liquidar a la compañía aseguradora pese a haberse suspendido la Semana Santa.

Todo ello, renunciando al dinero de las sillas, que el Consejo de Hermandades devolverá a los usuarios una vez se restablezca la normalidad en el país, “salvo aquellos que comprendan que todo esto conlleva de por sí un esfuerzo y unos gastos y decida no recoger el dinero de sus sillas y dejarlo como donativo para las cofradías”. Y con la incertidumbre respecto a la subvención que otorga el Ayuntamiento. “Apelo a la responsabilidad y a la gran ayuda que siempre presta el alcalde y la concejala, especialmente en estos difíciles momentos”, concluye al respecto el presidente, que además avanza que desde el Consejo se va a trabajar intensamente en la búsqueda de medidas “para intentar compensar todo lo posible en el plano económico” a unas cofradías que quedarán gravemente resentidas, más allá de no poder realizar esta Semana Santa sus salidas procesionales.

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