San Fernando | Noche en Blanco La gran noche del verano isleño

  • Numerosos isleños llenan la calle para disfrutar de la velada y afianzan el éxito de la propuesta 

Aspecto que presentaba la calle Real ayer justo antes de anochecer. Aspecto que presentaba la calle Real ayer justo antes de anochecer.

Aspecto que presentaba la calle Real ayer justo antes de anochecer. / Nacho Frade (San Fernando)

Ver las calles repletas de gente siempre resulta una experiencia gratificante, especialmente en un verano marcado por la suspensión de cinco conciertos y en el que la oferta de ocio -más allá de la apuesta por el flamenco, que se mantiene firme- vuelve a estar en el punto de mira. Y en ese sentido la Noche en Blanco no defraudó. Rara vez lo ha hecho, en realidad. Y si algún año ha tenido algún que otro bajón en lo que a público se refiere ha sido a causa del Levante, que a veces ha hecho también acto de presencia. Esta vez, la exitosa fórmula contó con una noche de verano perfecta que invitaba a echarse a la calle para disfrutar de la treintena de propuestas que engrosaba el programa.  

La velada, que cumplía su décima edición, hizo honores a esa cifra redonda para brindar a los isleños unas horas en las que el centro de San Fernando llegó verdaderamente a parecer otra cosa. Y no es que La Isla no aproveche las noches de verano para pasear, echarse a la calle y disfrutar de las terrazas, no. Eso es algo habitual, que forma parte de su idiosincrasia, de las maneras sociales que llevan cada tarde a pasear entre la Alameda y la plaza de la Iglesia. Fue por la vida que durante esta Noche en Blanco llegó a mostrar al son de la música en directo que aparecía por distintos rincones, de las propuestas culturales, de los comercios que abrieron sus puertas, del animado pasacalles que se dejó ver en la plaza del Rey, de las actividades propuestas para los peques de la casa... La pregunta, claro, es por qué no hay más noches así en La Isla. 

La música ocupó en lugar predominante en esta velada y cumplió a la perfección su papel: atraer a la gente, animar la calle y crear el mejor ambiente. El soul de la banda The Lucilles sonó potente en la plaza de la Iglesia, en cuyo escenario también actuó la banda gaditana The Agapornis. Fue el punto neurálgico de la Noche en Blanco de San Fernando en torno a la que orbitó el resto del programa. Las terrazas colindantes ofrecieron un aspecto verdaderamente envidiable. Conseguir sentarse para tomar algo y reponer fuerzas fue algo bastante difícil de conseguir en el centro anoche. 

El Teatro de las Cortes, por su parte, volvió a levantar el telón -y a llenarse al completo- para que la orquesta The Playbillers se anotara también un nuevo éxito, esta vez, rindiendo su particular homenaje a la música de Broadway. 

La música se extendió además por las calles Rosario y San Rafael en distintos escenarios que invitaban a los isleños a continuar paseando por las principales arterias comerciales de la ciudad, donde algunos establecimientos abrieron sus puertas y otras firmas repitieron con las pasarelas de moda callejeras. Acosafe, la Asociación de Comerciantes, lleva ya varios años implicada también en la celebración de esta Noche en Blanco. 

La Alameda se reservó de nuevo al público más mayor, con la actuación de la rondalla Evocacion Isleña y con una exhibición de baile a cargo de la asociación Glamour. Tuvo su público hasta la medianoche.

Y el formato repitió de nuevo su apuesta por la apertura de monumentos y equipamientos culturales: e Museo Naval -que se ha convertido en el gran museo de San Fernando- registró una afluencia más que notable en esta velada, en la que también se ofrecieron pases guiados para conocer la parte noble del palacio de Capitanía.

Cerca, el Castillo de San Romualdo exhibía con orgullo 'Los enamorados' mientras en los jardines exteriores se invitaba a los niños a volar cometas o a presenciar una exhibición de danza aérea.  

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