Jornadas contra el cambio climático en San Fernando Las ciudades, en el centro de la solución

  • Joan Clos, Eloi Burriel e Inmaculada Arjona, ponentes de la jornada 'Ciudades y Cambio Climático', defienden el papel municipal en la lucha contra la crisis climática

Eloi Burriel, uno de los ponentes de la jornada Ciudades y Cambio Climático, durante su intervención en el centro de congresos.

Eloi Burriel, uno de los ponentes de la jornada Ciudades y Cambio Climático, durante su intervención en el centro de congresos. / Román Ríos

"Sin las ciudades no se puede luchar contra el cambio climático". La afirmación de Joan Clos, que fue responsable del Programa de Naciones Unidas sobre Promoción de Ciudades Sostenibles, Resilientes y Prósperas, en las jornadas sobre Ciudades y Cambio Climático con las que se cierra el programa de actividades vinculado al 24 de Septiembre resume a la perfección lo que cada uno de los ponentes intentó exponer desde distinta perspectivas, soluciones, análisis o extensión en sus intervenciones.

El que fuera alcalde de Barcelona ofrecía la visión más global de la lucha contra el cambio climático, al referirse a los países en vías de desarrollo, sus ciudades y una idea básica: la necesidad de cambiar el sistema productivo y de industrialización, es decir un cambio energético del planeta.

Clos presentaba un mapamundi con las zonas con mayor crecimiento demográfico, con puntos calientes en la zona de Pakistán e India, pero dejaba claro que África ya se ha colocado en primera posición en ese aumento poblacional. Este crecimiento humano necesitará de un desarrollo económico y en ese proceso, explicaba, es importante el desarrollo urbano.

"En Andalucía la tradición urbana es muy alta, tienen ciudades grandes. Saben desde generaciones cómo se hacen las ciudades. Pero esa no es la visión que hay en otras partes del mundo, que no viven en ciudades compactas ni entienden el espacio público, porque no es seguro", comentaba el ponente, que habla de las ciudades en las que conviven la ciudad formal con zonas de favelas, barracas o chavolas; o de las ciudades que han seguido un urbanismo encausado a través del automóvil. El urbanismo que promulga las Naciones Unidas, frente a este panorama, es el de ciudades sostenibles, el objetivo 11 de sus Objetivos de Desarrollo.

Esas dos cuestiones planteadas, el cambio del sistema económico y la necesidad de hacer ciudades sostenibles, son dos formas de luchar contra el cambio climático complicadas de defender en los países en vías de desarrollo, que miran "con recelo" este tipo de exigencias cuando el primer mundo no ha tenido límites. "No les pides que no consuman, sino que lo hagan de otra manera", puntualizaba Joan Clos.

Joan Clos, entre el público de las jornadas tras su intervención. Joan Clos, entre el público de las jornadas tras su intervención.

Joan Clos, entre el público de las jornadas tras su intervención. / Román Ríos

Para la ciudad el reto medioambiental es reducir los gases de efecto invernadero, puesto que es responsable del 70% mundial de las emisiones, entre lo que genera directamente como por la huella de los productos que vienen de fuera y se consume en ella. El cálculo es que un 20% procede de la movilidad y otro 20% de edificación, que engloba, calefacción, materiales, iluminación... Por eso, entre las prioridades que contempla la nueva Agenda Urbana está la transformación de la movilidad, con la premisa simple de "andar" más. "Lo tengo que explicar en países con problemas de seguridad o de clima", añadía Clos para hacer entender que cuestiones básicas que aquí se comprenden se topan con dificultades en otros lugares. "Aquí podéis dar lecciones a todo el mundo. Por el Parque Natural y la relación con la ciudad que podéis tener", señaló sobre San Fernando.

Esas ciudades sostenibles que se intentan conseguir desde las Naciones Unidas tienen también otros calificativos como el de seguras –de ahí que Clos hablara de un modelo de ciudad con reglas–, prósperas y integradoras –lo que determina que también se mencionara el diseño financiero.

El segundo ponente, Eloi Burriel, integrante del Grupo de Red Consumo Responsable y Economía Sostenible y fundador de la consultora El Origen, aportó una visión más local de esta aproximación a las ciudades y a la lucha por el cambio climático. En sus ejemplos se refirió a las implicación de las administraciones locales pero también de la sociedad civil. Por eso propuso "pasar a la acción".

Desde la situación en la que hace 20 años se encontraba Granollers, su ciudad, expuso las posibilidades de cambio que tiene un municipio. El plan para enfrentarse a la contaminación –es una zona muy industrializada– pasó por recuperar el río, la creación de ecosistemas nuevos, la eliminación de especies invasoras... "Si hacemos un cambio en la gestión aparece la fauna y la flora, indicadores de calidad. Pero aparece también el ser humano, con la intención de implicarse, de participar", destacó.

La transformación de la movilidad de las ciudades sigue la premisa de andar más

Precisamente, en esa búsqueda de la concienciación ciudadana se desarrollan los proyectos de la consultora de Burriel. Prueba de ellos son las acciones realizadas en un evento deportivo tan importante en su ciudad como la media maratón, que ha ido dando pasos a lo largo de los años (contenedores para las botellas de plástico en el recorrido, uno; vehículos eléctricos, otro; colocación de la salida y la llegada junto a Renfe para recudir el impacto, otro) o el éxito de un proyecto en torno a la energía como el campeonato de ahorro energético con hasta 12 equipamientos de la ciudad, para conseguir la reducción de los consumos. "Para ello es necesario saber cuánto consumís. Esa información es necesaria para actuar", apuntó, una cuestión que puede aplicarse tanto en el ámbito de las familias como en los centros de trabajo, colegios, espacios deportivos o edificios institucionales. La implicación de las personas es posible a partir de la diversión, dejó claro.

Un escalón más en estas iniciativas fue el Maratón por el Ahorro Energético en el que participan más ayuntamientos, que ahora está en evolución para hacer una Maratón del Aire, que implicará cortes de calles y a edificios durante un mes y documentar sobre el efecto positivo de las plantas y árboles. Todas estas actividades se traducen en datos y en resultados cuantificados fáciles de entender por el ciudadano.

Finalmente, Inmaculada Arjona, experta en Ingeniería Medioambiental y Arquitectura y Urbanismo Sostenible, advirtió de que el aumento de temperatura previsto para finales de este siglo será de más de 3 grados centígrados, un incremento muy superior al objetivo vinculante de de dos grados del Acuerdo de París. Por ello, defendió, urge implementar políticas y acciones más ambiciosas en materia de mitigación a la vez que avanzar en acciones que mejoren la resiliencia y adaptación de los distintos territorios y reduzcan su vulnerabilidad. En ese escenario, ha tratado los principales instrumentos previstos en la Ley Andaluza (aprobada en 2018) de medidas frente al cambio climático y para la transición hacia un nuevo modelo energético en Andalucía, que prevé que las ciudades cuenten en el horizonte de 2021 con Planes Municipales Contra el Cambio Climático, lo que abunda en el importante rol de los municipios en la estrategia de desarrollo sostenible y contra el cambio climático.

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