Domingo de Ramos: Sol y bulla para la primera tarde

Fue el mejor comienzo. Una tarde de Domingo de Ramos de lo más típica que ayer ayudó a los isleños a cumplir con el ritual cofradiero que marca el inicio de la Semana Santa. La presencia de público en el centro fue realmente multitudinaria

Arturo Rivera

31 de marzo 2010 - 10:10

El termómetro de la farmacia de la Alameda marca 23 grados. El sol aprieta, el viento baja y la chaqueta sobra. El público busca la sombra. Suena Coronación de la Macarena y el palio de la Estrella se abre camino por la calle Real. Acaba de salir la Borriquita. Hay bulla frente a la puerta de La Salle. El paso gira ante los ancianitos de la residencia de San José. Hace fondo y los fotógrafos aprovechan. Es un Domingo de Ramos perfecto.

Acaba de comenzar la Semana Santa de La Isla y lo ha hecho de la mejor forma posible. Un detalle de la salida resultó de lo más revelador, casi de pregón: el carrito auxiliar que va detrás de la banda iba hasta arriba de botellines de agua mineral.

La Isla estrena en este Domingo de Ramos su remozada calle Real, llena de gente a la salida de la primera hermandad cuya cruz de guía fue recibida con una ovación del público. El alegre alboroto de los niños hebreos inunda el centro. Entre el vaivén de las palmas se adivina el misterio de la Borriquita, mecido entre los sones de la agrupación musical de la Oliva, de Vejer.

La hermandad cumple con el rito. Tarda más de una hora en salir. Y busca y por Las Cortes la Carrera Oficial. A esa hora, en La Ardila, Humildad y Paciencia se dispone a iniciar su salida procesional. Todavía tardará un par de horas en llegar al centro. Y cuando lo haga el Domingo de Ramos estará completo. Y La Isla estará inmersa en una auténtica y plena ebullición cofradiera.

A las seis, como estaba previsto, hace su entrada en la Carrera Oficial la hermandad de la Borriquita. Los palcos están casi llenos. La cofradía, en las dos horas que lleva en la calle, se ha adueñado por completo de una Isla ansiosa de procesiones que disfruta de una jornada apacible y primaveral.

Cuando el palio de la Estrella busca Tomas del Valle, la cruz de guía de Columa pisa la rampa de la Iglesia Mayor. La tarde es perfecta, aunque la candelería de la Estrella tiene que luchar con la brisa que de vez en cuando sopla con relativa fuerza. A medida que avanza la tarde se va notando más.

Apenas cabe un alfiler entre la Iglesia Mayor y la plaza del Rey. Son los momentos más multitudinarios de una de las jornadas de la Semana Santa con mayor afluencia de público. Desde San Francisco se acerca también la gente -y mucha- en busca de procesiones. Acaban de ver Humildad, que en esos momentos pasa ya por detrás del Ayuntamiento buscando su entrada en la Carrera Oficial tras Columna. Hay un truco, una clave para que la jornada sea un éxito, en lo que a organización se refiere: a la altura de Las Cortes, en la confluencia con García de la Herrán, Columna tiene que dejar paso a Humildad para que entre justo detrás del palio de las Lágrimas en Carrera Oficial antes de continuar luego su camino por Rosario .

Quiza por eso, el cortejo de hermanos que acomapaña a Nuestro Padre Jesúz Azotado avanza lento entre los palcos. Suena Saeta y el mistero se mece con sobriedad hasta llegar a la tribuna. Toca Lágrimas. Y la silueta del misterio se recorta en el contraluz de la tarde: es la imagen típica de la tarde del Domingo de Ramos en La Isla. Un tópico cofradiero que ayer ayudó a que La Isla cumpliera con el ritual del pefecto Domingo de Ramos.

Cuando el azul del palio de las Lágrimas sale de Carrera Oficial, en torno a las nueve menos veinte de la tarde, la jornada busca ya su noche. Y la cruz de guía de Humildad y Paciencia pide la venia -con antelación a lo previsto- para hacer su entrada en la Carrera Oficial. Las tres hermandades del día conviven en apenas unos metros.

Los hemanos de Humildad comparten cera mientras avanzan por la calle Real. Parece que el viento del sur aguanta cuando oscurece. La Semana Santa isleña comienza a vivir su primera noche de cofradías.

Acompañado de una banda de música -atrás quedó el acompañamiento de agrupación- el Cristo de Humildad y Paciencia se entretiene en Carrera Oficial en una trepá llena de quietos y pasos atrás que consigue arrancar los aplausos del público. Suena -otra vez esta tarde- Saeta cuando el paso pasa por la tribuna. A punto de hacer su entrada está entonces el palio de las Penas. La candelería va apagada. El encendedor se esmera con la caña.

Tras la levantá del palio de las Penas suena Rosario de Montesión. Otra marcha clásica para la jornada del Domingo de Ramos. La hermandad emprende su camino de vuelta al barrio de La Ardila cuando gira por Sánchez Cerquero. A escasos metros, los hermanos de la Borriquita se adentran en el templo. La primera hermandad se dispone a recogerse.

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