Carmen, 29: el rincón de Camarón
Numerosos isleños y visitantes de la provincia, nacionales y algunos extranjeros, acuden a la Casa Natal del cantaor. Los registros muestran el interés de los ciudadanos por José Monge.
A Mar le encanta Camarón, canta sus letras, y conoce del flamenco gracias a su profe. Esta semana sus padres han querido sorprenderla y la llevaron a la Casa Natal del cantaor. La medida municipal de abrir la finca por Semana Santa ha permitido a estos puertorrealeños darle una alegría a su hija. "Pensábamos que era el Museo, que habría pertenencias de Camarón, pero nos han explicado que hay un proyecto para hacerlo junto a la Venta de Vargas, un sitio vinculado a su figura. Yo sí he leído los paneles, y a ella le ha gustado lo que ha visto", explica su madre a la salida de la calle Carmen, 29. Mientras, comienza a subir la calle un matrimonio isleño que no ha perdido detalle de la información de los paneles durante el recorrido por las estancias. Se paran amablemente para comentar sus buenas impresiones sobre el espacio, "era interesante ver dónde nació, dónde se crió y las explicaciones que dan", afirman. En su visita han recordado a Camarón, a Rancapino, "a quienes conocimos", y cosas que vivieron.
Los recuerdos llegan desde el principio, cuando justo al entrar en el inmueble, uno de los tres guías que durante la semana están en las instalaciones da una resumida explicaciones de qué ofrece el lugar. Para algunos es el primer contacto con José Monge Cruz. "Pretendíamos hacer visitas guiadas cada media hora o una hora, pero la gente va entrando suelta, dos, tres, cinco, así que optamos por este recibimiento, dar nociones básicas y atenderlos durante el recorrido en puntos importantes", detalla Francisco Javier Tomé, de la empresa Cádiz Guía, que se ofreció para representar internacionalmente la Casa Natal de Camarón, aunque la mayoría de los que entran son de la zona, o nacionales, "pero los que estamos aquí hablamos tres o cuatro idiomas, y algunos extranjeros sí han entrado".
Las estadísticas de estos días refrendan su comentario, pues buena parte de los que han entrado para conocer este nuevo equipamiento cultural de la ciudad son vecinos del barrio, allegados. "Especialmente los primeros días", matiza. El primer fin de semana alcanzaron los doscientos visitantes. "El sábado 19 fueron 229 y el domingo 20 nos quedamos en 199, pero no hemos bajado el resto de días de la centena", añaden Francisco y Araceli Reyes. Para los días festivos sus previsiones eran que los datos volvieran al nivel de las dos primeras jornadas. El jueves por la mañana ya se notaba ese goteo constante de ciudadanos que querían ver cómo había quedado este antiguo patio de vecinos y qué podía ofrecerles.
Belén y Francisco se encargan de recibirlos y darles las primeras explicaciones delante de un dibujo con la planta de la casa. Sobre él señalan cómo se distribuyen las "claves" de Camarón. Es el término que se ha usado para contextualizar la figura del genial cantaor, jugando con el término de claves musicales. Quieren mostrar el entorno que influyó a Camarón, centrado en los años de su niñez hasta los 16. "Aquí [señala a las estancias situadas a la izquierda del patio sobre el plano] están las tres primeras claves. La primera es la ciudad, por eso se habla de La Isla, su historia, los acontecimentos que va viviendo San Fernando, el paso de las culturas", expone en esos momentos Belén. Francisco ha tenido que acudir a atender el teléfono, no sin antes dejar claro que esta casa donde nació José Monge Cruz no es su museo. Las dos siguientes se centran en el barrio de Las Callejuelas y el patio de vecinos, para detenerse en las condiciones de esa finca donde residió la familia. "Es un patio de vecinos típico, antiguo, una finca en la que convivían seis familias. El plano que está en esta pared [vuelve a señalar en un punto, sobre el que hay en la entrada] detalla la distribución de las estancias entre esas familias. Verán que son habitaciones pequeñas, humildes, y que en el patio estaba la zona común, el baño, los lebrillos. Reían y lloraban juntos", describe muy gráficamente.
"Esta semana es una prueba de gestión. Porque creemos que San Fernando tiene potencial que ofrecer, no sólo las cosas de Camarón", reconoce Francisco Javier Tomé. No obstante, habla de los distintos espacios vinculados al artista en la ciudad, sobre los que especialmente pregunta la gente que viene de fuera: son la Venta de Vargas, el monumento que está al lado, el mausoleo, la peña que lleva su nombre, la Casa Natal, el futuro Museo y también la fragua. "Era su hermano el que la enseñaba. Desde la Oficina de Turismo lo llamaban cuando tenían un grupo y el se encargaba de explicar el lugar. Pero está enfermo y la familia trabaja. Así que al no tener un horario definido no forma parte de la ruta. Sería bueno cerrar un acuerdo", apunta.
Durante esta semana y en grupos concertados, por el momento, los interesados en Camarón podrán recorrer un rincón vinculado a la niñez de esta leyenda del flamenco como esta casa. Algunos familiares se han acercado estos días. "Ha estado su hermana Isabel, que contaba anécdotas e historias sobre su hermano, cómo dormía cruzado a los pies de la cama de sus padres y cómo se levantaba temprano para acompañar a su padre, enfermo de asma, a la fragua", comentan los guías. Belén González, otras de las guías, se encarga de introducir a los visitantes al homenaje íntimo que se hace a José Monge Cruz en las dos habitaciones de su familia. En la primera se proyecta un vídeo con lo que dicen Rancapino, Lela de la Venta de Vargas y su sobrino Luis sobre Camarón. En la segunda se han colocado espejos, y se ha pintado de negro. Suena la Leyenda del tiempo, y van apareciendo fotografías. "Donde se refleja la entrada a esta habitación había una puerta la exterior. Se ve fuera, donde hay un escalón donde los niños se sentaban a ver pasar a la gente", desvela. Eso hace esta Casa Natal: descubrir un poco más a Camarón. Un rincón propio.
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