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El fin de una especie

  • La moratoria de la pesca de la angula en el Guadalquivir es un fleco de una normativa europea que no sabe cómo detener la vertiginosa extinción de la anguila

"No se puede decir que Europa o que la Junta esté regulando la pesca de la angula. La especie, que está desapareciendo, es la que lo regula. No se pueden pescar angulas porque dentro de muy poco no habrá angulas que pescar". Carlos Fernández Delgado, profesor titular de la Universidad de Córdoba, ha sido uno de los científicos que ha estado trabajando en el estuario del Guadalquivir para determinar que aquí sucede lo que sucede en el resto de Europa: un descenso desde hace 30 años de un 99% de los individuos de este bicho duro, que se puede mover dentro y fuera del agua, que sobrevive en las condiciones más adversas, que nadie sabe a estas alturas cómo se reproduce. Es su fin.

Las etiquetas de protección para la anguila se agotan. Tiene todas las alertas ululando. Se ha declarado que está fuera de los límtes de seguridad biológica, lo que quiere decir que sus posibilidades de desaparición están fuera del control humano. Está en la categoría de peligro crítico de extinción. Incluso está acogida al mismo convenio internacional del tráfico de especies amenazadas, el mismo que regula el tráfico de marfil, tortugas tropicales o leopardos. "No sé si vamos a llegar a tiempo, es tarde".

Fernández Delgado aclara que "no nos encontramos ante causas locales". Igual que nadie sabe cómo se preproduce, al punto que Aristóteles atribuía su presencia a la generación espontánea del fango, tampoco nadie conoce a qué se ha debido su drástico cambio de costumbres. Indudablemente, influye la contaminación, los obstáculos fluviales y la voracidad de las capturas. Pero es que ahora la anguila europea se va a reproducir al mar de los Sargazos, a más de 3.000 kilómetros. Demasiado lejos de su hábitat incluso para tan variada agresión. Huye de los ríos en los que generó riqueza. Holanda, donde la anguila ahumada es un manjar tradicional, fue la primera en dar la voz de alarma. Cuando esa alarma ha llegado al Bajo Guadalquivir, el lugar en el que la pesca se hacía sin regulación alguna, la angula era ya residual. En 1984 se capturaron 40.000 kilos; en el 97, 6.000 kilos; en el 2007, mil kilos. La última temporada se ha quedado en 300 kilos. En otros territorios los datos son iguales. "No es nada personal", parecen decir los científicos a los riacheros que se manifiestan para conseguir una difícil supervivencia de su actividad. "En realidad, lo que habría que conseguir es que con el dinero que va a destinar Europa para la recuperación de la anguila sean los propios riacheros quienes trabajen en esa tarea. Habrá que seguir pescando angulas, pero para hacer repoblaciones, para trabajar con las industrias de acuicultura".

Lo contrario parece inviable. En el mejor de los casos la Junta podría evitar la moratoria y que se mantuviera la pesca. En ese caso, los riacheros, que trabajan en artesanales barcos que en su totalidad carecen la licencia de la lista 3 para pescar, tendrían que entregar, según la normativa europea, el 60% de las capturas menores de diez centímetros. Si ahora un riachero tiene que emplear casi una semana en conseguir poco más de cien gramos, que le reportarán unos 60 euros, "¿le rentará entregar el 60% de esas capturas?", se pregunta Fernández Delgado. Recuerda además lo que afecta a otros alevines de boquerón o sardina, entre otros, que caen en sus redes mosquiteras sin poder alcanzar en el mar la talla comercial.

Incluso los que enseñaron a los riacheros de Trebujena el oro que tenían en el río, los vascos, que a través de la firma Aguinaga revalorizaron un producto local que se vendía a poco más de veinte duros el kilo, se ven ahora en la misma tesitura. El Gobierno vasco decretará a partir de julio la prohibición de la pesca de la anguila en los ríos de la comunidad y reducirá drásticamente la captura de angulas. La medida afecta a más de 1.100 pescadores en este teritorio. Sin embargo, Galicia o Murcia, con producciones más altas pero en el mismo índice de descenso que Andalucía, todavía no han movido ficha y no han puesto en marcha ningún tipo de restricción.

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