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Las dueñas del litoral

  • La plaga de medusas marca el inicio del verano en el Campo de Gibraltar con cifras tres veces mayores a las de hace una década. La principal causa, el cambio climático

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La plaga estival de medusas que comenzó a extenderse el pasado fin de semana por el litoral se ha hecho esta semana la dueña de buena parte de las playas del Campo de Gibraltar. Su presencia ha provocado una oleada de picaduras a bañistas en lo que llevamos de mes. Su llegada a las costas es tres veces mayor a la registrada hace una década.

Estos animales que llegan en oleadas hasta la orilla, están limitando el baño en las playas y un gran número de personas han sido atendidas por sus picaduras en los puestos de socorro repartidos por todo el litoral.

Denominada como pelagia noctiluca, o conocida más popularmente como clavel o aguijón malva esta variedad de medusa que abunda en el Mediterráneo se caracteriza por poseer un tamaño pequeño, una apariencia gelatinosa, traslúcida en forma de seta con un color rosa-violáceo. Se han clasificado dentro de la familia de las cnidarias. Su nombre corresponde más a un concepto morfológico, es decir, un cuerpo en forma de paraguas con tentáculos, que a una especie determinada. Su movimiento sólo es vertical y por lo tanto, son transportados en grandes enjambres por las corrientes. Su supuesta belleza nada tiene que ver con las molestias que causan, y el descenso que provocan en el turismo.

El total de asistencias realizadas en el Campo de Gibraltar ha superado con creces cifras anteriores, elevándose a más de 200 solamente en el municipio de San Roque, con el cierre temporal de algunas playas y el izado de la bandera roja en Palmones, en Los Barrios, entre otras. En Tarifa se han registrado 17 asistencias por picaduras en lo que va de mes.

Entre las causas de estas plagas de medusas los estudios científicos y los grupos ecologistas han encontrado diversos factores. La contaminación de las aguas es uno de ellos, cuando poseen un alto nivel de nitratos y fosfatos se favorece el aumento del fitoplancton, alimento de esta especie. También se debe a la disminución de animales depredadores y la sobre explotación pesquera de géneros como el atún rojo o la tortuga marina, que se alimentan de las poblaciones de medusas.

Una de las cuestiones más debatidas, que es el principal factor de la alteración de las medusas, es el cambio climático.

La variación de la temperatura de las aguas favorece la proliferación de plancton y también provoca una situación idónea para la reproducción de las medusas.

La escasez de precipitaciones durante este año es otro motivo. En años de lluvia, el agua procedente de los ríos llega a las costas aportando agua dulce, que no les gusta a las medusas por lo que impide su paso hasta la orilla, pero este año apenas ha llegado esta agua a la costa y por esto, las medusas han avanzado hasta llegar a la zona de baño. Las corrientes también influyen en la dirección de las medusas, arrastrándolas hasta las zonas costeras.

Los grupos ecologistas defienden que el hábitat natural de las medusas es el agua y, por lo tanto, no se las se puede expulsar de este medio. Desde la asociación Verdemar se cree que "esta ruptura del ecosistema subacuático es una brecha difícil de solucionar". Según su portavoz, Antonio Muñoz, esta situación se debe al calentamiento global y las consecuencias que estos cambios conllevan. La solución está, en palabras de Muñoz, en la disminución de la emisión de gases de efecto invernadero, la depuración total de las aguas residuales, la utilización de fertilizantes, el desarrollo de una agricultura de menor impacto ambiental y la puesta en marcha de programas pesqueros con una moratoria en las capturas de atún y otras especies en peligro de extinción. Pero sobre todo, el portavoz de esta asociación cree que "para que este problema no continúe es necesario un cambio radical en el comportamiento del ser humano, de lo contrario seguirá pasando".

Para el colectivo Ecologistas en Acción, las aguas residuales de los cerca de 90 millones de personas que residen en la costa mediterránea favorecen la creación de un mar con exceso de nutrientes.

En su plataforma virtual defiende que la única solución es recuperar el equilibrio del ecosistema marino. Este colectivo menciona que "ante la magnitud del problema, las administraciones o están inactivas, como el Ministerio de Medio Ambiente que no aborda ninguna de las causas que está provocando este fenómeno, o nos sorprenden con propuestas demenciales, como las de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía".

El portavoz del colectivo Agaden, Juan Antonio Carrasco, también comparte esta opinión como el resto de grupos protectores del medio ambiente, y cree que las salidas para acabar con este fenómeno son "complicadas".

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