Enfoque de Domingo | A 12 meses de unas nuevas elecciones municipales Un año para la reválida

  • Una veintena de alcaldes que llegaron al cargo en 2015 o incluso después sabrán dentro de 12 meses menos un día si tienen apoyos para seguir en el puesto

  • La duda es si la política nacional será un elemento residual o decisivo

A saber si estaba pensando en la vida en sí, en simples cuestiones laborales, en asuntos sentimentales o si paradójicamente tenía sus miras puestas en la política. Pero cuando el escritor y dramaturgo francés Alfred de Musset dijo a mediados del XIX aquello de que "lo realmente importante no es llegar a la cima sino saber mantenerse en ella", ni podía imaginarse que tantísimos alcaldes de la provincia de Cádiz se verían retratados en esa frase casi dos siglos después.

No se recuerda algo parecido. Las elecciones municipales de 2015 fueron tan novedosas en el mapa político gaditano, hubo tal revolución y tantísimos alcaldes se estrenaron entonces en sus cargos, que ahora todos ellos están en la misma situación. Porque dentro de un año sus gobernados dirán si lo han hecho bien o mal y si, por lo tanto, son dignos de mantenerse en la cima de la política local o si tienen que iniciar el descenso.

La cita para esa prueba de fuego ya tiene una fecha cerrada: el domingo 26 de mayo de 2019. Dentro, por tanto, de un año menos un día los gaditanos estaremos citados a unas nuevas elecciones municipales que, como novedad, coincidirán con las elecciones europeas, las cuales se celebran cada cinco años y que ya están fijadas igualmente para esa misma jornada.

A 12 meses de las municipales A 12 meses de las municipales

A 12 meses de las municipales

Quedan por tanto 364 días para conocer la nota que recibirán todos los regidores de la provincia pero de manera muy especial esos 19 que cogieron el bastón de alcalde por vez primera hace ahora tres años (entre ellos los de ciudades tan importantes como Cádiz, Jerez, San Fernando, El Puerto, La Línea, Puerto Real, Arcos, Rota, Barbate o Ubrique), los otros cuatro que en esa fecha regresaban al cargo tras varios años fuera de la Alcaldía (Chiclana, Olvera, Algodonales y Zahara de la Sierra) y tres más que se convirtieron en las máximas autoridades municipales de sus respectivas poblaciones con el mandato ya iniciado, bien en sustitución de un compañero (Chipiona) o bien a través de mociones de censura (Tarifa y Jimena).

Todos ellos están a un año de su reválida en política y eso es una cuestión novedosa en una provincia que durante décadas había sido muy amiga de los regidoresperpetuos (Pedro Pacheco, Teófila Martínez, José Antonio Barroso, Patricio González, Antonio Moreno, Hernán Díaz, Cristóbal Rivera, Antonio Mateos, etc.) y que en las dos últimas citas municipales, las de 2011 y 2015, parece haber cambiado apostando por las caras nuevas.

Pero un año es mucho tiempo para empezar a hacer cábalas sobre lo que puede pasar, sobre la tendencia que sigue de cada partido político y sobre la seguridad que tiene este o aquel alcalde de poder seguir en el puesto. Y esas incertidumbres pasan de ser centenares a ser miles cuando, además del tiempo que falta, se le suma el hecho de que se desconoce aún la identidad de muchos candidatos, no se sabe si habrá muchas o pocas coaliciones electorales y, por si fuera poco, tampoco existe certeza de si antes de esas elecciones municipales habrá una o dos citas más con las urnas. Porque a los comicios andaluces que tendrán lugar en marzo de 2019 -fecha límite- ahora hasta puede que haya que unirle unas elecciones generales.

En cualquier caso, lo cierto es que todas las formaciones políticas con predicamento en la provincia de Cádiz tienen ya sus miras puestas en las próximas elecciones municipales. El PP, por ejemplo, ha sido el partido que ha cogido más carrerilla, ya que tiene designados a casi una treintena de los 44 alcaldables que serán de la partida. Entre sus asignaturas pendientes en cuanto a elección de candidatos, a los populares le faltan los de más de media Sierra de Cádiz y, en especial, el de Sanlúcar. En lo que sí ha llamado la atención este partido es en el proceso de renovación de sus alcaldables, algo no muy habitual en esta formación. Dirigentes de peso como Teófila Martínez, María José García-Pelayo o Alfonso Candón no estarán ya en la línea de salida.

Aunque con un ritmo algo más pausado, el PSOE también ha abierto este proceso previo, designando de manera oficiosa a 13 de sus candidatos, en concreto, a los de los municipios gaditanos que tienen más de 20.000 habitantes y en los que no habrá primarias. Los únicos municipios de estas características en los que sí habrá votaciones internas para elegir a los alcaldables serán La Línea y Puerto Real. En cualquier caso, la elección de candidatos no preocupa en exceso al PSOE, habida cuenta de que este partido tiene en la actualidad 25 alcaldes y que todos ellos se presentarán a la reelección. Es decir, que los socialistas tienen parte de la tarea hecha.

Evolución por porcentaje de votos Evolución por porcentaje de votos

Evolución por porcentaje de votos

Y el resto de fuerzas políticas también han empezado ya a dar sus pasos con las miras puestas en el 26 de mayo de 2019. Podemos e IU aún no han decidido sin concurrirán unidas -como en las generales de hace dos años, en las que el resultado no fue muy esperanzador- o por separado. En cualquier caso estas siglas están llamadas a ser complementarias, ya que la formación morada parece tener su fortaleza en las grandes ciudades mientras que los izquierdistas son una referencia desde hace décadas en el ámbito rural. Por el contrario, Podemos es irrelevante en los pueblos e IU, por lo general, dejó hace tiempo de tener un papel protagonista en las grandes urbes de esta provincia. Hay que destacar que, salvo sorpresa, los ocho alcaldes izquierdistas volverán a ser de la partida dentro de un año, mientras que de los dos de Podemos, se cuenta con la participación del actual regidor de Cádiz, mientras que falta que se defina el de Puerto Real, que hace meses abrió la puerta a su marcha de la política.

Ciudadanos, por su parte, sigue su proceso de implantación en la provincia de manera lenta pero segura. Sabedores de que sus siglas están fuertes y de que líderes como Albert Rivera o Inés Arrimadas les dan votos cada vez que hablan, los dirigentes de la formación naranja en Andalucía y en la provincia prefieren no mover mucho el árbol. Tanto es así que la idea de este partido es no presentar a ninguno de sus alcaldables hasta apenas dos meses antes de las elecciones municipales, con el riesgo que conlleva no hacer pública la identidad de sus referentes municipales en unas elecciones de este corte.

Y en esta carrera electoral también habría que citar a Andalucía por Sí (AxSí), formación heredera del PA y que se estrenará en unas elecciones presentando a muchos de los candidatos andalucistas que ya concurrieron a los comicios de hace tres años, cuando lograron cuatro alcaldías.

De esos cuatro regidores el único que va a abandonar la nave andalucista es el de Los Barrios, que desembarcará probablemente en el proyecto localista 100x100 que ya triunfara en La Línea en 2015 y que ahora se extenderá además a Algeciras y a San Roque.

Con estas mimbres, más las que irán llegando en los meses venideros, cada partido perseguirá unos objetivos en la provincia que en muchos casos serán idénticos. Es lo que le sucede al PSOE y al PP, que aspiran a mantener o recuperar la Presidencia de la Diputación y el mayor número posible de alcaldías. Para lograrlo los socialistas se aferran a que ya ganaron las elecciones municipales de hace tres años y defienden que, por lo general, sus 25 alcaldes han hecho una gestión aceptable. Además, los socialistas consideran que ahora hay más cercanía con Podemos, lo que puede abrir la puerta a la firma de pactos de gobierno que en 2015 se limitaron a ser simples acuerdos de investidura para apartar al PP del poder.

Pero los populares también tienen argumentos para ser optimistas. El de más peso es que ya ganaron en la provincia de Cádiz en las últimas elecciones celebradas hasta la fecha y que fueron las generales de junio de 2016. Y ganaron además, con más holgura de la esperada. Además, el PP considera que Ciudadanos puede ser dentro de un año un hipotético socio que permita arrebatar a la izquierda una parte del amplio poder municipal que logró en los últimos comicios locales.

Pero la mayor incógnita que se plantea a un año vista de las municipales es saber si la convulsa política nacional terminará influyendo en la elección de un alcalde. Casi nunca fue así, porque las elecciones locales solían llevar una deriva muy diferente a las de las generales. Pero existe el convencimiento de que todo eso cambió con el estallido de la última crisis económica. Los ciudadanos castigaron duramente al PSOE y a Zapatero en las municipales de 2011 y cuatro años después hicieron lo propio con el PP y con Rajoy.

Con lo que está cayendo (la sentencia de la Gürtel, ex ministros detenidos, un chalé de 600.000 euros en Galapagar o el intento de secesionismo catalán) y con lo que seguirá cayendo (una segunda moción de censura en el Congreso, puede que un nuevo presidente del Gobierno, puede que la convocatoria de otras elecciones generales y la sentencia del caso de los ERE) nadie se atreve a afirmar si la continuidad en la cima depende ya de las virtudes de cada cual o si tantas borrascas seguidas pueden terminar llevándose a más de uno ladera abajo.

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