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Sólo el 10% de los inmigrantes percibe alguna ayuda pública

  • El desempleo se ceba con un colectivo con un 43% de paro sin ningún subsidio, según un informe de Derechos Humanos · Casi el 30% sufre discriminación laboral

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Ni cuentan con el colchón familiar de subsistencia que sostiene a cientos de miles de españoles en los momentos más difíciles, ni todos tienen acceso a las ayudas que perciben los nacionales. Si antes enviaban dinero a casa, ahora son ellos quienes necesitan ayuda del otro lado del Estrecho o del Atlántico. La crisis económica y su más dura consecuencia, el paro, se está cebando con mayor crueldad con los inmigrantes, según un informe de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (Apdha), que ayer presentaron en Cádiz Amin Souissi y Diego Boza.

Si el desempleo se colocó en la provincia el pasado abril en el 31,8% para toda la población activa -incluidos los extranjeros con autorización o tarjeta de residencia- la cifra se dispara hasta un 52% entre los inmigrantes (40.720, a 31 de diciembre de 2009). El 43% de ellos -cuatro de cada diez- no percibe ninguna ayuda: ni prestación por desempleo (paro), ni subsidio de desempleo (ayuda familiar), ni nada: el 37,25% no tuvo ingresos -ninguno- durante el último mes. El 13% disfrutó sólo de entre 600 y 800 euros al mes, el tramo retributivo mayoritario después de los que no cobraron nada. Y nada más que el 10% se beneficia del paro o de la ayuda familiar.

Son datos de una encuesta basada en 512 entrevistas hechas en Cádiz, San Fernando, El Puerto y Chiclana que apuntan cuál es, a grandes rasgos, la situación que viven los inmigrantes residentes en territorio gaditano. Más del 60% de los encuestados tiene entre 26 y 40 años y el 31,37% soporta cargas familiares.

El panorama puede empeorar aún más: casi el 28% de los encuestados declaró haber sufrido discriminación en el entorno laboral o cuando pretendían hacerse con un empleo. El 66,8% asegura que no cobra igual que sus compañeros españoles. Y el 17% dijo haber sufrido maltrato en el mismo ámbito. Lo más escandaloso es que la mitad de estos últimos trabajaba en el servicio doméstico, una actividad que desempeñan mayoritariamente bolivianos -un tercio de los encuestados- en El Puerto.

Lo anterior es la foto fija y lo que viene a continuación, la película desde que se desatase "la crisis financiera, capitalista, la del egoísmo de algunos". Si en 2007 y en 2008 apenas se produjeron variaciones en la cifra de inmigrantes que trabajaban (83,47% y 83,19%, respectivamente), el porcentaje cayó casi a la mitad en 2009: hasta un 47,84% . La progresión de quienes han acabado percibiendo algún tipo de prestación no ha sido, ni mucho menos, proporcional: un escaso 10% en 2009 frente a un 2% en 2007. Como era de esperar, el porcentaje mayor de quienes ni trabajan ni cobran ayudas se registra en Cádiz, seguida de San Fernando. Y el de quienes trabajan, en El Puerto, Puerto Real y Chiclana.

Pese a todo, su percepción es que si las cosas están mal aquí, peor están su país. Lo que no quita para que más del 55% de los encuestados haya pensado alguna vez en retornar.

La Apdha concluye que la desprotección aumenta de manera alarmante entre un colectivo sin redes familiares a las que agarrarse, un diagnóstico que contradice la percepción social de que los inmigrantes son una amenaza frente a unos recursos sociales escasos. Esa misma percepción que desemboca en el "aquí no caben más" o en "el trabajo, primero para los de mi pueblo" que tanto se viene oyendo.

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