Tribuna de opinión

Puerto Serrano, en lucha por su patrimonio

  • Esta localidad de la Sierra asiste con estupor al derribo y al deterioro de sus edificios más emblemáticos

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En estos días en que Puerto Serrano ha sido noticia, por desgracia, una vez más por un hecho aislado de violencia protagonizado por uno de nuestros vecinos, hemos asistido con estupor a un acontecimiento que, aunque ya se veía venir, no ha dejado de acongojar aún más el corazón de los bolicheros: el derrumbe de la antigua plaza de abastos, que también hizo las funciones de cine de verano e incluso de plaza de toros; un edificio muy ligado a todos y otro de los pocos edificios históricos que quedan en el municipio.

Fue en el mes de abril, hace seis meses, cuando Puerto Serrano asistió con estupor al derribo de la fachada del molino de Troya Uclés, una construcción agroindustrial de finales del siglo XIX recogida como Patrimonio Inmueble de Andalucía y, como tal, de especial protección en el PGOU de la localidad, en concreto la denominada “vivienda número 17”. Esta edificación, propiedad de una entidad bancaria que la ha dejado morir poco a poco, ha visto como la alianza de la dejadez del banco, junto con la inacción del Ayuntamiento de Puerto Serrano, ocupado en otros menesteres que no han sido los de velar por la conservación de su historia, ha conseguido dar con sus muros en el suelo.

Igual suerte puede correr el molino de Sirés, buque insignia del patrimonio arquitectónico en el municipio. Esta construcción, edificada en 1856 por Ramón Sirés de Moya, presenta una torre de contrapeso del molino construida a semejanza de la parroquia, “para ornato del municipio”, como escribió don Ramón. Los actuales responsables de patrimonio, escudándose en la propiedad privada, no se preocupan de que se adopten las medidas necesarias para su preservación, dejándolo morir también a pasos agigantados.

Es cierto que es propiedad privada, pero la Ley de Ordenación Urbana de Andalucía establece que los propietarios deben mantener los edificios en las condiciones adecuadas para los que fueron construidos. Igualmente, el PGOU de Puerto Serrano establece que los edificios emblemáticos para el pueblo, que supongan una seña de identidad por su valor histórico, etnográfico y urbanístico, deberán ser preservados de forma integral. ¿A qué espera el Ayuntamiento de Puerto Serrano para proteger estos edificios?

Porque, al igual que el molino de Sirés, también se encuentra la Molineta, a pocos metros. Es el acueducto de un molino de cubo, construido en 1635 por Antón Martín, para poder moler la harina que abastecía de pan al municipio de Puerto Serrano. Este acueducto, que estuvo en funcionamiento hasta inicios de la pasada centuria, fue el germen mismo de la localidad serrana y es el responsable de la actual traza urbana del municipio, dividido en dos por la calle Cantarranas, por donde hasta la década de 1910 discurría el canal que traía el agua de las sierra de Gailín y que permitía activar la maquinaria del molino. Usado como escombrera durante décadas, actualmente tiene dos de sus cuatro arcos enterrados en escombro y presenta unos acebuches que poco a poco, cual torre de Matrera, irán destrozando su estructura.

Un pueblo que pierde su historia está condenado a desaparecer, y ese es el camino de Puerto Serrano. Este año, el pueblo ha sabido demostrar al mundo que por la recuperación del patrimonio, cuando se quiere, se puede ser noticia a nivel nacional, como ocurrió con el Cristo oculto en su parroquia y ahora consolidado. Pero a la vez, se encuentra con una administración local que hasta el momento no ha tratado este tema con la urgencia que merece.

Han sido quinientos setenta vecinos los que firmaron una petición, dirigida a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía a través de su Delegación Territorial en Cádiz, para que interviniera en el asunto, intermediando con los propietarios, valorando por personal cualificado los edificios. Más de tres meses después de presentado el escrito, aún no han respondido. Se ve que Puerto Serrano no interesa para temas culturales, sólo para hacer leña del árbol caído.

Hay otro escrito que se presentó al Ayuntamiento de Puerto Serrano el pasado 29 de agosto. Solicitaba que se modificara el PGOU de la localidad y que se hiciera algo tan simple como aplicar la ley para poder salvar nuestro patrimonio, también sin éxito. Se ve que la historia del pueblo no va con este equipo de Gobierno. Puerto Serrano no se puede permitir que, mientras administraciones y propietarios se echan la pelota unos a otros, se pierda la historia de nuestro pueblo. ¿Dónde queda la función social de las edificaciones? ¿Dónde queda la seña de identidad de un pueblo? ¿Dónde quedan los sentimientos de sus habitantes?

Así pues, Puerto Serrano, y yo con ellos, está clamando por la salvación de su historia, un clamor al que hasta ahora, los que pueden hacer algo, han permanecido sordos. Un clamor que sí ha llegado a los medios de comunicación pero que no ha conseguido llegar a los responsables que debería. Se ve que nuestras demandas no pueden pasar los despachos de la Alcaldía o de la Delegación de Cultura de la Junta, a pesar de haber llamado a la puerta de sus despachos.

Esperemos que esto cambie y que la cultura no sea sólo un recurso que viste bien, como promesas en fechas de convocatorias electorales que luego todos olvidan. Deseamos que Puerto Serrano deje de ser conocido sólo como “el pueblo sin ley” para que pase a ser reconocido como el pueblo que se unió y obligó a sus responsables a preservar su legado.

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