Iglesia

El ex cura de Medina agradece en este pueblo el cariño dispensado

  • Asegura que sí es sacerdote, y que todo se debe a un error de registro del Obispado colombiano

Miguel Ángel Ibarra ha recibido el apoyo de los que fueron sus feligreses en los meses que fue párroco en Medina. Miguel Ángel Ibarra ha recibido el apoyo de los que fueron sus feligreses en los meses que fue párroco en Medina.

Miguel Ángel Ibarra ha recibido el apoyo de los que fueron sus feligreses en los meses que fue párroco en Medina. / Manuel Aragón Pina (Medina Sidonia)

Miguel Angel Ibarra Marín, el sacerdote que tuvo que dejar sus funciones ministeriales el pasado 13 de diciembre como párroco de la iglesia Mayor de Medina Sidonia, ha regresado a España, y ha querido agradecer a los que fueron sus feligreses el cariño y el interés mostrado durante este tiempo.

Por ello, en la plaza que se sitúa junto al Ayuntamiento asidonense, rodeado de personas que le aprecian, y teniendo por testigo los medios de comunicación, quiso revelar todo lo relacionado con su ordenación sacerdotal, incardinación y ejercicio ministerial hasta su retirada por orden directa del Obispado de la Diócesis de Cádiz.

En ese encuentro público, ha podido contar que ha estado en contacto con la Santa Sede para clarificar su ordenación sacerdotal, ya que “yo fui ordenado sacerdote el 4 de enero de 1998”, mientras el arzobispo de la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia de Colombia, a donde él pertenecía jurídicamente, sacó un Decreto a los medios afirmando de que no era sacerdote, algo que en su opinión, “es tremendamente grave porque estaba desconociendo los documentos que avalan mi ordenación, y que afirman por un Juez Eclesiástico, que fue ordenado sacerdote y se cumplió con un proceso canónico”.

Así, durante el pasado mes de enero ha estado en Colombia donde tenía todos sus documentos, y donde hizo el proceso sacerdotal de Filosofía, de Teología, los Ministerios Menores que debemos recibir todos los sacerdotes, el Diaconado previo a la ordenación sacerdotal en Tunja (Colombia) el 4 de enero de 1998, por el obispo, Monseñor Augusto Trujillo Arango, siendo el último sacerdote ordenado por este obispo, ya que abandonó la sede tras cumplir los 75 años, según ha apuntado, Miguel Ángel Ibarra.

Según apuntó ayer, el que fue párroco de la Iglesia Mayor de Medina, lo que sucedió allí en Colombia fue que “cuando se ordena sacerdote debe estar registrado en el archivo de su curia y este hombre no me registró, no aparecía registrado y es ahí donde se ha generado la confusión”, estando “los documentos y las actas firmadas por él y donde un Juez Eclesiástico auténtica que la firma del Obispo es verdadera”.

Durante este encuentro de ayer, Miguel Ángel Ibarra, pudo explicar que llegó a España tras ejercer el ministerio sacerdotal que comenzó en el 2011, año en el que fue incardinado a la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia de Colombia, como Juez Auditor y luego como Perito del Tribunal Eclesiástico Regional, además de pasar por varias parroquias como Vicario Parroquial y Párroco.

Ahí fue donde el obispo de la Diócesis de Cádiz, Monseñor Rafael Zornoza, le pidió a su obispo en Colombia, Monseñor Orlando Antonio, un sacerdote, y es así como le envían a la provincia de Cádiz, tomando posesión como párroco de las dos iglesias de Jimena de la Frontera y la existente en la pedanía de San Pablo de Buceite. Diez meses más tarde fue trasladado a la parroquia de Medina Sidonia, donde permaneció por espacio de dos meses.

Ibarra, lamenta que desde que fue cesado de sus funciones en diciembre, no ha tenido contacto con la Diócesis de Cádiz, ni con el obispo, al que llamó al día siguiente, el 14 de diciembre, quien no le cogió el teléfono. Un propósito que volverá a intentar de nuevo en estos días que permanecerá en la localidad de Medina, a la que llegó el jueves por la tarde, pudiendo pasear por sus calles esa misma noche.

Fueron muchas las personas que se le acercaron a abrazarle, a solidarizarse y mostrándole su apoyo, dando por veraz su afirmación de que es sacerdote y que quieren tenerlo de nuevo en su parroquia. “Ha sido impresionante la acogida que el pueblo me ha dado, yo nunca pensé que era tanto el aprecio, el cariño, la gratitud de este pueblo de Medina Sidonia”.

Su intención estos días es compartir con la comunidad asidonense el cariño que le han dispensado, pretendiendo regresar a Colombia. Allí esperará la respuesta de toda la documentación que ha remitido a la Santa Sede en Roma, al igual que lo ha hecho el arzobispo de la Archidiócesis de Santa Fe de Antioquia de Colombia. “Allí se tomarán su tiempo para hacerme el estudio y dar la nota final, porque hay que dejar claro que se hizo algo indebido, ya que el arzobispo de Santa Fe, antes de sacar el acta administrativa, debió de llamarme, hablar conmigo de una manera secreta, confidencial, sin necesidad de sacar a la luz pública todo este asunto que generó tanto mal a la Iglesia, en un tiempo de tanta crisis institucional”. “La Iglesia ha quedado muy mal con todo esto”, asegura, ya que ha sido una noticia que ha corrido los cinco continentes.

Tras recordar que antes del sacerdocio ejerció como psicólogo clínico y como cantautor, por ello, sobre su futuro más cercano, asegura que pasa por “seguir como Ángel Serrati, su seudónimo artístico, con el que retomará en Colombia y en España su proyecto musical”.

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