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Madrugada 'light' en las calles de Jerez

  • La movida del sábado se dividió por las avenidas y no hubo las avalanchas de años anteriores

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Eran poco más de las doce de la noche cuando un motero seguido de varios amigos paseaba bostezando por el Real del González Hontoria. La imagen bien podía resumir lo que la madrugada del sábado al domingo iba a dejar. A excepción de las avenidas principales de Jerez, la movida motera era casi invisible a los ojos de cualquier transeúnte ya que se podía pasear o circular tanto en coche como en moto sin tener grandes problemas. Ni siquiera este año Televisión Española se ha acordado de la ciudad y aquellos conciertos que atraían a miles de personas, este año ni se han celebrado. Sólo varios DJs pincharon música junto a los aparcamientos situados enfrente del estadio Chapín y un grupo, poco numeroso, se quedó bailando en la zona. Se había anunciado también la presencia de Daniel Diges, el joven que representará a España en Eurovisión, en el González Hontoria. Sin embargo, el concierto publicitado por TVE en su web ni siquiera fue confirmado por el Ayuntamiento y pocos conocían la pasada madrugada si se iba a celebrar o no.

El panorama, ligeramente mejor que la noche del viernes, fue divertido para aquellos que salieron como cualquier otro fin de semana, pero demasiado light para los que estaban acostumbrados a disfrutar de la motorada, aquella fiesta en la que le sobraba el vandalismo pero que era cada año el centro de atención de todo el país.

La fiesta estaba tan dispersa por distintos puntos, que sólo la fuerte presencia policial y las hileras de motos aparcadas en determinados lugares daban fe de que el Mundial había llegado. En la avenida de Arcos, muchos jerezanos esperaban de madrugada y con impaciencia el paso de los moteros. Sin embargos, colocados en las aceras, el público expectante veía más el paso de coches que de vehículos de dos ruedas. En las avenidas Lola Flores y de México, los pubs registraron una buena entrada, pero nada que ver con años atrás. Algo similar a lo que ocurría en Álvaro Domecq, donde los locales de ocio congregaron a decenas de personas, pero llegando a cifras muy discretas en comparación con otras motoradas. Y, en el caso de la avenida de Europa, los vasos y botella tiradas por doquier recordaban ya de madrugada que durante la tarde del sábado muchos jerezanos y otros tanto moteros se habían pasado la jornada en la zona.

La pregunta que se hacen ahora muchos es qué ha pasado: ¿Ha sido por coincidir con la Feria? ¿La culpa es de la crisis? ¿El descenso de visitantes se debe a que los motoristas fueron 'desterrados' durante dos años del centro y ahora se quedan junto al circuito? Lo cierto es que la interpretaciones son múltiples pero de lo que no cabe duda es que el Gran Premio no era conocido únicamente por la pasión que generan sobre el asfalto los pilotos más conocidos, sino también por el ocio nocturno y por la presencia de miles de moteros que desbordaban la ciudad. Será cuestión de tiempo saber si la 'crisis motera' en la ciudad es sólo algo pasajero o realmente existe un problema de fondo que hay que solucionar.

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