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Adiós a Cabaña, el líder que no fue ni héroe ni villano

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La de hoy será la última intervención de Francisco González Cabaña como secretario provincial del PSOE. Pero lo llamativo es que supondrá también su cuarto discurso de despedida en apenas un año. El primero fue al ceder la Presidencia de la Diputación al PP (por mandato de las urnas) y a ese le siguieron sus renuncias a la Alcaldía de Benalup-Casas Viejas (obligada por su partido), a su escaño en la Diputación (mitad voluntaria, mitad forzada por sus compañeros de grupo) y hoy al cargo orgánico que ha ocupa durante casi 12 años. Mucho lastre, quizás, el que se ha visto obligado a soltar un dirigente que ya forma parte de la historia política de la provincia y que, posiblemente, no será ni el héroe, ni el villano que muchos quieren ver en él.

El anuncio de que Cabaña presentaría su candidatura a la secretaría provincial del partido lo realizó Diario de Cádiz en una entrevista con él publicada el 12 de noviembre de 2000. Ahí Cabaña plasmaba algunas de las que serían las líneas maestras de su trabajo al frente del partido: autonomía frente a los referentes históricos del partido, apuesta por la juventud y un deseo de llevar a cabo una innovación, que no una renovación, en el PSOE gaditano. Y argumentaba con esta metáfora la situación en la que veía a su partido: "El PSOE de Cádiz es para mí como un edificio que necesita una rehabilitación profunda y entiendo que yo estoy a pie de obra y que eso es lo que necesita el PSOE para que vuelva a tener el liderazgo político en la provincia". Hoy, 12 años después, podría afirmarse que Cabaña logró rehabilitar ese edificio que era el PSOE gaditano... pero se le cayó la fachada.

Hablan las cifras. Cabaña fue elegido secretario general por primera vez el 16 de diciembre de 2000. Y lo hizo en medio del escepticismo general, porque su candidatura -la única que se presentó para relevar a Francisco Vázquez Cañas- salió adelante con el respaldo del 61% de los delegados. Pero creó una ejecutiva de integración, desaparecieron las familias y las disputas internas, volvieron los triunfos electorales -ocho derrotas consecutivas infligió al PP- y ello deparó que fuera reelegido con un 82% de respaldo en 2004 y con un apoyo mayor (casi el 87%) en 2008.

Era su década prodigiosa... hasta que se fue Chaves de la dirección del PSOE-A, llegó Griñán y su modelo chocó frontalmente con el concepto de partido que tenía Cabaña. Y esos encontronazos (unos originados desde fuera y otros auspiciados por él) fueron multiplicándose hasta dejar al PSOE de Cádiz como está hoy, fracturado en dos mitades.

Para unos será un héroe, para otros un villano. Pero quizás no sea ni una cosa, ni otra, sino sólo un político de raza de los que cada vez van quedando menos.

La primera página de Diario de Cádiz del 17 de diciembre de 2000

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