A vé si conviamos

06 de mayo 2018 - 01:36

Cádiz se parece a Roma en que cada vez que se hace una obra en el subsuelo aparecen restos de algún tipo. Ha pasado en la calle Cervantes, que donde había un molino se han encontrado unos esqueletos, adjudicados a la época romana como si fueran Las Ruinas Romanas de Cádiz, la chirigota que vio la colaboración de Juan Carlos Aragón y el Libi. En el momento en el que vuelven los romanos del Ecce Homo aparecen sus tatarabuelos como si estuvieran sentados en una silla de la calle Cervantes a la espera de que pasara la procesión y, como cantaban Los Cruzados, "todas las tumbas que se registran cuando la abren la calavera está muerta de risa".

Hace años se encontró en el Teatro Romano una inscripción labrada en piedra donde llamaba ladrón a Balbo, no se sabe si el Mayor o el Menor. Se ve que la corrupción ya era asunto importante en la época del Imperio. Las termas romanas de la plaza de la Catedral llevan paradas casi desde que Balbo llegó a cónsul por un quítame allá una decoración de la fachada. Desconocemos si los romanos de Cervantes iban al Teatro o conocieron a Balbo, si hicieron la inscripción o se limitaban a comentar la corrupción en las tabernas de la época, como hacen sus descendientes hoy en día en la Trimilenaria. Lo que sí sería menester es que les pusieran nombre a los esqueletos, como hicieron con el fenicio que apareció bajo el Teatro Cómico, primero llamado Valentín y luego bautizado como Mattan. Yo, sin ir más lejos, prefiero el primer nombre, mucho más divertido y con todo tipo de rimas para coplas de carnaval. A ver quien rima con Mattan con lo sencillo que es hacer la gracia con el retintín de Valentín. Quizás fueran primos de Columela o parientes lejanos de Teletusa, la famosa bailarina a la que se le deseó que la tierra le fuera tan leve como leve ella le fue a la tierra, en juego de palabras sobre las inscripciones funerarias de la época. Aquella a la que dedicó un poema Alberti donde le pedía que bailase al son de los crótalos de la Bética. Sean familiares de unos o de otros, precursores de la guardia del Ecce Homo o asiduos del teatro, el caso es que sería menester que no nos quitaran la ilusión de su datación, que no se encuentre ahora por el carbono 14 o lo que sea que no eran de época romana sino que los mataron hace poco y los enterraron allí. Que la crónica negra no nos prive de una buena historia de romanos, un peplum gaditanos. Ave, César, que vienen los romanos, Ave César, a vé si convíamos.

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