El Palillero

José Joaquín / León

El último jesuita

29 de diciembre 2013 - 01:00

EL padre Jorge Loring, fallecido el día de Navidad en Málaga, fue el último jesuita de Cádiz. Tenerlo destinado en la iglesia de Santiago fue un lujo para la ciudad. Y así quedaba de manifiesto en la larga cola de fieles que había siempre esperando ante su confesionario. El padre Loring, junto al padre Nicolás de San Francisco, fue el gran confesor del Cádiz del fin de la posguerra. Y menos mal que los curas tienen secreto de confesión, porque ese hombre debía saber tela marinera. El padre Loring, en la iglesia de la Compañía, era un personaje irrepetible, que estaba por encima de las contingencias mundanas.

Desde San Ignacio en adelante, los jesuitas son una orden religiosa muy especial. Tenían su papa negro y ahora lo tienen incluso blanco, con Francisco. En las últimas décadas del siglo XX tomaron fama de revolucionarios, gracias a los teólogos de la liberación. Pero los jesuitas también tenían curas como el padre Loring, que no era precisamente marxista. Sin embargo, sí era un intelectual y un gran divulgador, conocido en casi todo el mundo católico. Tenerlo en Cádiz fue un privilegio, así como que los jesuitas se fueran de Cádiz ha sido muy lamentable, porque formaban parte de su historia.

El padre Loring procedía de una familia de grandes ingenieros, carrera que él estudió. A su padre, que fue uno de los pioneros de la aviación civil en España, lo asesinaron sin juicio los republicanos en Madrid, en 1936, sólo por ser monárquico. Por el contrario, su bisabuelo, también llamado Jorge, fue masón y diputado liberal, además de primer marqués de Casa Loring, pionero del ferrocarril y empresario de minería. Los Loring llegaron a Málaga desde EEUU, pero eran de origen francés.

Todo eso, y mucho más, se quedó en la historia del padre Loring. Su libro Para salvarte ha alcanzado ya 63 ediciones. A mí me regaló un ejemplar de la edición 39, calificada como Postconciliar. Supondría él (con razón) que salvar a periodistas es más difícil que en otras profesiones. El libro es curioso de leer, como casi todo lo suyo. Sus afirmaciones sobre las relaciones sexuales incluyen pasajes pintorescos. Pero reparte para todos. Por ejemplo, recuerda que "ladrones de guante blanco son también aquellos que exigen dinero por un servicio al que por su cargo estaban obligados".

Con el padre Jorge Loring se nos va, definitivamente, el último jesuita de Cádiz. Eso sí, se ha ido para salvarse. Porque si no se salva él, no se salva nadie.

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