Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
NO serán pocos los turistas que se quejen este año del veranito de viento que les ha podido tocar si han visitado Cádiz. No seré yo quien les quite la razón, pues debe ser un fastidio gastarse una pasta en un hotel o alquilando un apartamento y toparse con una semana de insistente y molesto viento. Sí, es un fastidio; pero es lo que hay. Cádiz y sus habitantes conviven con el viento desde que los primeros hombres decidieron instalarse por aquí. Salvo que los fenicios llegaran a la futura Gadir en un día de levante en calma -nada se ha publicado al respecto-, lo normal es que al poco de establecerse aquí comenzaran a sufrir los efectos del viento y se dieran los primeros casos de fenicios turulatos. No hay otra, venir a Cádiz y a su provincia es una especie de lotería porque nunca se sabe qué viento tocará. Aquí estamos los gaditanos, acostumbrados a tomar viento los 365 días del año. ¡No quejarse por una semanita, hombre!
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