La esquina del gordo

Paco / Carrillo

Mi más sentido pésame

Es lo que suele decirse en los duelos; también vale 'le acompaño en el sentimiento'. El PSOE está de luto, España está de luto, todos estamos de luto, porque cuando cualquier ensayo político fracasa fracasamos todos, sobre todo los de a pie, los que estamos en la grada esperando siempre el milagro que nos redima. Aunque no lo merezcamos.

Alguien, algún gabinete de esos que se dedican a las conjeturas y a ajustar cuentas imposibles, debiera cuantificarnos por cuánto nos sale a los contribuyentes esos fracasos, no sólo este del sábado pasado, sino los que se cometen a diario sin premeditación ni alevosía, sino por la dejadez y la incompetencia de todos los zurullos que se dedican a la cosa. El dato podría servirnos para empezar a creer la renombrada transparencia, esa de la que todos presumen y nadie practica.

Cuando le convino, Felipe González se apropió como suya de una sentencia que pertenecía a Deng Xiaoping, ¿recuerda?: "Blanco o negro, lo importante es que el gato cace ratones". Con ella, por su contundencia, se definió y definió una tendencia -no una ideología socialista-, e hizo buena aquella otra frase memorable de Romanones: "Hagan las leyes y déjenme a mí hacer los reglamentos"; en ambos casos, más que fijar conceptos éticos con destino a alcanzar el bien común, expresaron y siguen expresando el eclecticismo con el que comulga toda la casta.

Pero volvamos al espectáculo del sábado pasado ofrecido a puerta cerrada en Ferraz. Allí no es que perdiéramos la virginidad, pero muchos sí que perdieron su dignidad; y lo que es peor, nos dejaron a todos de luto riguroso porque nos robaron la esperanza, demostrando que Xiaoping, González y Romanones llevaban razón. Creer no es cuestión de fe, sino de confianza. Aunque parezca un sarcasmo, el hundimiento en el PSOE nos ha dejado huérfanos, a merced de los extremismos de la izquierda feroz y de la derecha canalla; el socialismo, mal que le pese a muchos, sigue siendo imprescindible. Otra cosa es cómo lo practiquen algunos socialistas; pero que su crisis se debe a que ellos mismos no han sabido asumir la importancia real de su papel, esto es evidente, si no lo ocurrido en Ferraz no habría tenido razón de ser.

No obstante, que el PSOE actual no haya sabido ejercer esas responsabilidades por sus intereses partidistas o por ignorancia manifiesta, ya es otro cantar. Desde hace tiempo desconoce el terreno de juego donde el gran capital asienta sus poderes y mejor le hubiera ido aplicando la justicia social sin estridencias, siendo fiel a la doctrina socialista, sin distorsionarla a su conveniencia, sabiendo ser gobierno cuando le tocó serlo y asimilando que estar en la oposición no es estar relegado del protagonismo, sino obligar al que gobierne a mejorar sus proyectos optimizando los recursos para el bienestar de todos. Bueno, claro, y dejar patente su fuerza moral absteniéndose de las malas prácticas al uso prescindiendo de tantos cuñados, yernos, primos, vecinos, amiguetes y parientes.

Dejo aparcado otras observaciones de igual calado, como por ejemplo llevar a la práctica la formación-educación del pueblo, caso de que fuera cierto que los auténticos intelectuales son de izquierdas aunque a todos esos les convengan los borregos.

Sea como sea, con la crisis socialista hemos perdido todos. A ver si aprendemos y nos sirve de algo.

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