Desde mi cierro

Pedro G. / Tuero

Un refrán y una metáfora

21 de septiembre 2015 - 01:00

Sé que a más de uno no le sentó nada bien cuando en mi referencia a Andalucía en un pasado artículo la tildé de "cuentista y desmemoriada". Y la verdad, mi mosqueado lector, es que me quedé corto en esta afirmación. Y digo esto porque me ha dado pena y muchísimo coraje esa disolución o muerte del peá. Ya que este finiquitado partido ha tenido y tiene -parece- mucho que ver con esta novelera Isla de todos. También es interesante que esta triste noticia haya sido muy destacada y muy comentada por muchos politólogos y columnistas en nuestros papeles diarios. Así una mayoría coincide en esa escasa o nula conciencia de andaluz que prevalece o en la persistencia y constancia de un partido socialista autodenominándose andaluz por encima de otros partidos.

De todo ello me ha llamado bastante la atención las declaraciones tras el entierro andalucista de su fundador Rojas-Marcos, alguien al que siempre he admirado y que de este fenecido partido sabe más que nadie. Que el peá ya no exista por el desinterés del pueblo, como dice este político andaluz, me lo creo y lo firmo. Un pueblo que para mí jamás se ha identificado con el andalucismo de verdad, que se ha movido al son de un pesoe que paulatinamente y con perspicacia lo fue apartando cuando ya no tenía necesidad de él. "La responsabilidad es del partido, mía y del pueblo, que es evidente que no está interesado en tener un partido andaluz", así lo afirmaba el cofundador del peá y al que le doy toda la razón. Otra cosa es cuando nos asevera que el partido siempre ha sido de izquierdas, algo que pongo en cuestión, pues, al menos, en su trayectoria ha servido tanto como apoyo al pesoe -caso actual en La Isla- como al pepé en la pasada legislatura, por poner un ejemplo cercano. Y, posiblemente, esto ha podido ser uno de los motivos por el cual la ciudadanía ha ido abandonándolo. Ni su color político ni su ideología nunca han quedado claros para el supuesto votante. Además del constante cambio de siglas, los sonados transfuguismos a otros partidos, las meteduras de pata de Pacheco, peleas internas y tanto. De ahí ese refrán: Entre todos lo mataron y solito se murió.

Pero no podemos los isleños olvidar -algo harto difícil- la importante gestión que durante muchos años realizó un alcalde andalucista como fue A. Moreno. Un gestor importante, un destacado alcalde y querido con razón por una gran mayoría de isleños. Aunque siempre pensé que, en este caso, La Isla era más "morenista" que andalucista, como luego se ha ido demostrando.

En realidad confundimos andalucismo o andaluz con el gracejo, el chiste, el carnavaleo y lo soez. Cuando ser andaluz es mucho más serio que todo esto. Por ello, no es de extrañar que, al carecer de una autentica conciencia andaluza, un partido autóctono no triunfe en esta debilitada tierra.

Y terminando, mi agudo lector, después de todo lo dicho no me cabe dudas de que siempre habrá, como en otros partidos, algo debajo de las alfombras. Que, por cierto, la traducción al inglés de esta manida metáfora sería: "… below of the carpets". ¿"Below"? Me suena.

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