La tribuna

Bárbara Rosillo, Licenciada En Historia Del Arte

El origen del traje formal masculino

21 de diciembre 2010 - 07:40

EL querer ser más bellos y elegantes no es un hecho actual, es un fenómeno consustancial al género humano. En la actualidad hay una inmensa oferta, por lo que gozamos de gran libertad para escoger nuestra manera llevar la ropa, pero hace no tanto tiempo la indumentaria era una cuestión de gran relevancia y las personas estaban sujetas a distintos modos de vestir según su clase social.

El atuendo constituye un lenguaje a través del cual damos información acerca de nuestros gustos y manera de ser. La moda se crea y se destruye constantemente, está en perpetua transformación por las necesidades de la sociedad, pero no sólo para generar más consumo, como gran creador de riqueza, sino porque el ser humano siempre está ávido de novedades. Durante el Antiguo Régimen, los cambios en la moda no se producían tan rápidamente como ahora, se iban sucediendo paulatinamente conforme iban surgiendo nuevos gustos y necesidades.

La cuna de la moda occidental es Francia. Nuestro país vecino está a la cabeza de la moda desde el siglo XVII, y más concretamente desde el reinado de Luis XIV (1638-1715). El rey Sol fue abanderado de grandes creaciones artísticas. A través de su labor de mecenazgo puso las artes a su servicio, utilizándolas como propaganda de su inmenso poder. La Corte de Versalles irradiaba sus gustos al resto del continente, y con ellos la manera de vestir. Por primera vez se produce una internacionalización de la moda, Europa comienza a vestir "a la francesa". Las responsables, en parte, de este fenómeno fueron sus damas, abanderadas de un profundo cambio de mentalidad, ya que comenzaron a tener un lugar destacado y activo en la sociedad. Sus gustos influyeron directamente en nuevas formas de indumentaria y mobiliario.

Hasta el siglo XIX la sociedad era jerarquizada y estamental, la vestimenta diferenciaba el estatus social de las personas, por lo que una dama o un caballero eran considerados como tales por su atuendo. Desde tiempos remotos la moda nos proporciona elementos para potenciar nuestras cualidades o para disimular nuestras imperfecciones físicas; un ejemplo de ello es el rey Luis XIII (1601-1643), que debido a su alopecia prematura puso de moda en la corte el uso de pelucas; los postizos eran pesados debido a su considerable tamaño y se fabricaban a base de pelo natural, de cabra o con crines de caballo. Debido al mismo motivo, su hijo Luis XIV también la adoptó a los 35 años. Como podemos observar en los retratos de la época, los caballeros lucían una peluca alta con largos cabellos rizados y peinada con la raya en medio. Para cubrir la cabeza se adoptó el sombrero de tres picos, normalmente de color negro.

El origen del traje de caballero que se usa en la actualidad tiene sus antecedentes en el reinado de éste último y consistía fundamentalmente en tres piezas: casaca, chupa, calzones. La casaca tenía mangas anchas con amplias vueltas y llegaba hasta las rodillas. La chupa era un chaleco hasta las caderas cuajado de botones de arriba abajo. Los calzones llegaban hasta debajo de las rodillas, por lo que las medias masculinas, que solían ser de seda, tenían mucho protagonismo. Estas tres prendas fueron evolucionando llegando a convertirse en chaqueta, chaleco y pantalones. Debajo de la chupa el hombre usaba camisa siempre blanca, este color era signo de limpieza.

Hasta finales del siglo XVIII no se populariza el uso del algodón en Europa, por lo que hasta esa fecha tanto la ropa interior como la ropa de cama y las camisas, entre otras cosas, se fabricaban a base de linos, más o menos finos según la capacidad económica de su poseedor. En el cuello los hombres lucían la corbata; el origen de esta prenda está en una especie de pañuelo anudado al cuello y que caía hasta la mitad del cuerpo, usado por los soldados croatas que fueron a luchar en las filas de Luis XIII. Hacia 1650 la llevaba toda Francia, pasando más adelante a toda Europa.

En cuanto al calzado, fue el mismo Luis XIV quien puso de moda el uso del tacón en el hombre ya que era de baja estatura. En 1660 un zapatero de Burdeos, Nicolás Lestage, regaló al rey con motivo de su boda con la infanta María Teresa de Austria unos zapatos de tacón alto, con suelas y tacón de color rojo, adornados en el empeine con anchos lazos. El rey quedó fascinado por la creación y los adoptó en su atuendo; como consecuencia de ello el hombre se subió a los tacones. El continente europeo sucumbió a la moda francesa, la adoptaron todos los países y todas las clases sociales. El traje masculino francés se convirtió en moda universal al igual que lo hizo el femenino, pero eso ya es otra historia.

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