Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
LA primera vez que escribí aquí ya lo titulé como Mijitas en homenaje a Fernando Quiñones. Ahora en pocas líneas os contaré como nacieron. Dicen que en el tiempo del hambre un tipo con mucha cara de los que pocos hay en Cádiz entró en un freidor. Preguntó: ¿Tiene usted adobo? Sí. Y contestó: Pues apártamelo. Volvió a preguntar: ¿Tiene usted puntillitas? Sí. Y otra vez respondió: Pues apartalo. Por último y viendo que quedaban pescadillas repitió: ¿Tiene usted pescadilla? Sí. Pues apártamelas también.
Y ahora que no queda nada que apartar, de las Mijitas que han quedado dame un cartucho de cinco duros. Acompañó las Mijitas con una botella de Arroyuelo y se sentó a leer el diario al solecito.
Este año sólo nos salvamos si hay cuatro equipos más malos. Porque malos somos un rato.
Todas las semanas entre semana me ilusiono y creo que la cosa va a cambiar. Otra vez empezamos ganando y acabamos empatando igual. Como consuelo, un puntito es un puntito.
Todos los partidos, la portería tiene jornada de puertas abierta. En el banquillo una pesadilla llamada Zlamal. Sólo nos queda conformarnos.
La defensa del Cádiz es una chirigota muy mala con muy pocos días de ensayo. Un auténtico despropósito. Las delanteras rivales juegan entre ella como si fuera una verbena.
El centro del campo de corte defensivo ni defiende y ofende.
Aunque nos pese y les pese, Enrique sigue siendo referente. El hombre del pie doblado hace verdad el refrán: En el país de los ciegos, el tuerto es el rey.
Y en la punta de ataque, carne de pre-jubilado. El Cádiz: hogar del pensionistas, cementerio de elefantes.
Hoy es martes y ayer era lunes, pesimismo en vena.
El viernes volveré a ilusionarme.
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