EL ALAMBIQUE

Luis Suárez / Ávila

¡Qué inventen ellos!

UN año en que estudié en Granada, mi compañero de habitación, Ricardo Tercedor Moreno, de Mora de Toledo, al comentar a qué se dedicaba su padre, me dijo que "es inventor". Aquello me produjo una especial curiosidad y admiración porque yo no alcanzaba a entender que el padre de una persona cercana, amigo mío, pudiera parangonarse a Edison, a Monturiol, Gutenberg , Fleming o Pasteur y todos los que han hecho más felices a la Humanidad y le han procurado alivio, progreso y comodidad, entre otras cosas. La verdad es que yo no sé, a estas alturas y ya ha llovido, qué había inventado el padre de mi amigo o qué estaba a punto de inventar. Pero saber que era inventor, me lo colocaba en un nivel superior al resto de los mortales que yo había conocido. Esa misma sensación he sentido al leer en este Diario de Cádiz que el portuense Antonio Torres ha presentado su último invento. Se trata de una rampa hidráulica para cargar y descargar camiones. Su novedad reside en que esta plataforma va empotrada en el suelo y se puede colocar incluso en espacios reducidos. El portuense Antonio Torres posee la patente mundial del invento y ya le están haciendo proposiciones, desde San Francisco, en California, desde Cataluña (5 empresas), o desde Puerto Real, ahí, al lado. Y a mí me enorgullece que un convecino y natural de este Gran Puerto sea inventor. Pero, lo que son las cosas, esto no es nuevo en Antonio Torres. Ha inventado, por ejemplo, los patines en línea o el peine tinte y ha obtenido distinciones y premios en diversos certámenes y concursos. Esto de los inventos es, dice nuestro paisano, cosa del tiempo que le queda libre en su profesión de transportista. Lleva 25 años encerrándose, cada vez que puede, en el sótano de su casa, maquinando cómo solucionar problemas. Porque afirma que lo primero que se le ocurre es plantearse la existencia de un problema, tratar de solucionarlo y comprobar lo novedoso del resultado. Esto es, que no se le haya ocurrido antes a nadie. Pero, hijo mío, hay un gravísimo escollo. Y es que cuando patenta lo que sea, Antonio Torres tiene enseguida que empezar a pagar impuestos, tasas y gabelas. Y lo tienen breado por algo que todavía no ha puesto en venta ni lo ha rentabilizado. Si a este hombre habría que subvencionarlo y ponerle un monumento. Con qué razón don Miguel de Unamuno dijo tajante: "¡Que inventen ellos!".

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios