Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Recordaba el lunes el gran apagón de Nueva York que provocó una generación de chavales nacidos nueve meses después. Igual pasa lo mismo aquí y en diciembre de este año subirá la natalidad. Si hace 50 años la gente no podía ver la televisión y se pusieron a darse cariño (“follar como leones”, decían en Instinto básico), ahora que el personal vive pendiente de las pantallas de cualquier tipo, como si fueran una extensión de su cuerpo en una evolución de los análisis de Marshal McLuhan, imagino que aquellos que no están acostumbrados a leer, en cuyas casas no hay ni un solo libro, entrarían en colapso o se pondrían al dale que te pego. Quizás en los cursos de dentro de tres años habrá aumentado el número de niños y así no habrá excusas para cerrar más colegios públicos mientras se mantienen los conciertos educativos en los centros católicos gaditanos. Es una suposición. Recuerdo que cuando el Ayuntamiento iba a proceder a la segregación del SMAES en dos empresas, Eléctrica de Cádiz y Aguas de Cádiz, para la posterior enajenación del 49% de la primera por imposición de los bancos a Carlos Díaz, los trabajadores boicotearon un transformador y se produjo un apagón en el Ayuntamiento, con una manifestación en la plaza de San Juan de Dios de quienes se oponían a la privatización del servicio que había creado, hace 100 años, Ramón de Carranza. Aquello quedó impune, todo el mundo sabía quién boicoteó la energía en el centro para que el pleno se quedase a oscuras. Pensaba yo ayer qué hubiera sido de nosotros si la añorada Albita hubiera seguido al mando de Eléctrica de Cádiz. Los seis o siete millones que nos dejó de marrón hubieran sido pocos para el caos que hubiera organizado si la recordada pareja de Barcia, protegida de Kichi, hubiera estado al frente de la empresa semimunicipal de electricidad. Todo puede ser peor, la realidad a veces supera a la ficción. Si un apagón era inimaginable hace una semana, el lunes España se quedó a oscuras, las pantallas se fueron a negro, solo la radio nos salvó de estar desinformados, eso que los finos llaman blackout . Radio Cádiz celebra la semana que viene el centenario de su fundación como EAJ3, una semana antes de que se hiciera imprescindible la información que todas las emisoras nos dieron durante esas 12 horas en sombras, paradojas de la historia. Al final yo siempre pienso aquello que contaba Pericón, cuando el Melu dijo que era electricista sin tener ni idea, le llamaron para que arreglase el apagón de un barco atracado en el muelle, y tras hacer el paripé un rato sentenció: eso va a ser de Sevillana. Lo único bueno del lunes es que algunos pudieron disfrutar de una tarde de lectura, como se hacía en el lejano mundo analógico.
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