Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
DESPUÉS de meses de conocer información sobre la trama Gürtel y sus negativas consecuencias para la imagen del Partido Popular, he intentado comprobar, llevado por mi irresistible afán lingüístico, hasta qué punto el nombre del presunto escándalo era acertado. No sé quién lo bautizó de esa guisa, ya que en todo lo publicado no he encontrado razones para tal denominación. Y ante el vacío, o mi culpable despiste, he conducido mi investigación a través del noble y solemne idioma alemán. Siguen mis curiosas conclusiones.
El término "Gürtel" equivale en español a cintura y/o cinturón, por lo que decido volcarme a revisar el respetabilísimo y voluminoso Diccionario de Seco que, partiendo de la definición básica de "parte más estrecha del tronco humano, por encima de las caderas" para la primera y "tira o banda, especialmente de cuero, que sujeta a la cintura una prenda de vestir", para el segundo, el resto de acepciones no tiene desperdicio. Veamos.
a) Meter en cintura a alguien es obligarle a someterse al orden y a la disciplina; b) en el lenguaje de las "artes marciales" o "kárate", es una banda de tela con la que se ciñe el kimono, donde el color da o distingue la categoría del usuario; c) de seguridad, lo constituye la tira de fibra resistente con que el viajero se sujeta al asiento del avión en los despegues y aterrizajes; d) apretarse el cinturón supone reducir los gastos por escasez de medios, y se pone como ejemplo una frase de Delibes que reza así: "Hay países que viven de su pasado y países que viven para el futuro apretándose el cinturón"; y e) dejo para el final el "cinturón de castidad", tema sobre el cual prefiero no pronunciarme para que no me acusen de sexista y depravado.
Reordenando los distintos significados para así obtener la sólida moraleja que se desprende de lo anterior, concluyo que: 1) el Gobierno de Zapatero, el PSOE y el PP deben controlar sus lenguajes y evitar denigrar a sus contrarios, para así no perjudicar la imagen de España en el mundo; 2) los mismos indicados deben dejar las artes marciales a los karatekas y , en cambio, buscar acuerdos y pactos, lo que corresponde a ponerse el cinturón de seguridad en los despegues y aterrizajes; y 3) todos debemos apoyar al gobierno en sus planes anti-crisis. Apretarse el cinturón es ahora un deber nacional y patriótico.
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