Por si acaso

Pablo / Gutiérrez-Alviz

La carta astral

15 de enero 2016 - 01:00

PASADO mañana cumplo años y he averiguado que los días 17 de enero nacieron un Papa Santo (Pío V), un famoso boxeador (Cassius Clay), un gran humorista (Mingote), y claro, mucha gente corriente (en paro, prejubilada o trabajadora). También vieron la luz por primera vez el mafioso Al Capone e imagino que alguno de esos que se automutilan para cobrar la indemnización del seguro. Por tanto, con este variopinto personal lo del horóscopo no parece muy creíble, aunque la pitonisa o el vidente de turno nos líen con que la confluencia en el parto de Marte con Saturno define el comportamiento del recién nacido para toda su existencia. La carta astral o natal (y el horóscopo) como anticipo y guía de una vida predestinada.

Como cincuentón corrido empiezo a pensar en los años que me quedan de vida laboral y también compruebo que demasiados coetáneos tienen como profesión la de prejubilado. Los famosos ERE y otros muchos acuerdos y convenios laborales han dejado como singulares pensionistas a personas en plenas facultades para trabajar y que son, en general, una pérdida de capital humano (se desprecia su experiencia), una carga para la sociedad y un mal ejemplo para las siguientes generaciones

El otro día leí la insólita noticia de que en Serbia la edad de jubilación es diferente para mujeres y hombres: 60 años y medio para las primeras y 65 para los segundos. Pues bien, una médico, en concreto la muy observadora doctora Mira, ha instado la anulación de esta ley por suponer una clara discriminación sexual. Y con una curiosa reacción adicional: desea tanto seguir currando que no ha encontrado mejor fórmula que someterse al tratamiento para una operación de cambio de sexo.

Con pleno respeto a los transexuales, me pregunto qué pasaría en España si se aprobara una norma parecida. No veo a la feminista doctora Del Ojo convirtiéndose en varón para continuar en activo. Pero si hay gente que se mutila para cobrar la pasta del seguro no me extrañaría que algún hombre, vago, cretino y confiado en su horóscopo favorable, se declarara transexual para anticipar su jubilación en 4 años y medio. Me temo que la carta astral no puede prever las consecuencias de una presunta jubilación anticipada con cambio de atributos. Cabe que a lo largo de las operaciones puedan derogar la ley. Y entonces, el muy gandul se queda con tetas y trabajando por (pero sin) huevos.

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