Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
ESE escritor al que ahora menosprecian tanto, José María Pemán, calificó a Cádiz como "señorita del mar" y "novia del aire". Así la vimos ayer en TVE, durante la inauguración oficiosa del segundo puente sobre la Bahía. A esa hora de la tarde, bajo el sol amable de un verano que ya va por el camino de recogida, Cádiz ni siquiera necesita arreglarse para lucir los encantos que aún le quedan. Pero, además, se veían realzados con un segundo puente que se ha convertido en un nuevo símbolo de la ciudad. En el símbolo de ese Cádiz que espera un futuro mejor, y que por tanto quiere soluciones positivas, y repudia que se regodeen en la mediocridad y la miseria.
En la inauguración oficiosa del nuevo puente de Cádiz tuvimos de todo. Seis ciclistas, encabezados por Markel Irizar, se habían fugado para ser los primeros en pasar. Y hasta tuvimos el primer accidente de tráfico en el nuevo puente, protagonizado por el colombiano Leonardo Duque, que se despistó ante lo que veía, y chocó contra un bordillo, sin mayores consecuencias. Estaban muchos gaditanos esperando en la glorieta, con lo que se demostró que había ganas de inaugurar este puente. Los ciclistas hicieron un recorrido por Cádiz que parecía un homenaje a Teófila Martínez, pues inauguraron el nuevo puente, y pasaron por El Corte Inglés, el barrio de los terrenos ociosos de Astilleros y la avenida del soterramiento de cabo a rabo, desde San Severiano a la glorieta de la Zona Franca. Es decir, obras realizadas en los tiempos de ella. Si bien es cierto que en TVE salió desde el aire todo Cádiz, y la Catedral, que no la hizo Teófila.
La etapa fue un pelotazo para la provincia. Si figura como la sexta de España en turismo no es por casualidad, sino porque es de las más atractivas. Se pudieron lucir las playas de Cádiz, el Parque Natural de la Bahía (tan desaprovechado), San Fernando con sus calles abarrotadas, y las de Chiclana también, donde se apreció que el remate del tranvía es mejorable. Y el final en Vejer, posiblemente uno de los pueblos más bellos de España, que fue espectacular. Y con un vencedor de gala: Alejandro Valverde.
Pues sí, el ciclismo ha servido para promocionar a Cádiz y su provincia, como apostó Pepe Loaiza, que fue quien de verdad se lo curró en su debido momento. En televisión se puede hacer esto o lo otro, y se puede ver lo que tenemos, que no está del todo mal, o hablar sólo de la gente que se arrastra por las calles de la Calcuta del sur de Europa.
Ayer vimos que otro Cádiz es posible, incluso deseable. El Cádiz que todavía puede ser señorita del mar y novia del aire.
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