Notas al margen
David Fernández
Los europeos no sabemos ni qué decir
EN este entorno de ruido, abrir la boca se me presenta como un dilema. En este bullicio constante, este griterío de opiniones, críticas y reflexiones en voz alta y por escrito, ¿por qué seguir alimentando la confusión? Cómo escasea el silencio, tan necesario para asentar los pensamientos. Que defienda a capa y espada la libertad de expresión no me impide estar hastiada de tantas palabras vertidas sin sentido, de ese lado miserable que exhiben algunos sin temor a la réplica, e incluso de las buenas conciencias indignadas que se quedan tranquilas después de publicar un comentario. Como si ya hubieran hecho todo lo posible. O peor, como si no hubiera nada más que hacer.
Entre todas esas voces, afortunadamente, hay quien no sólo levanta la suya, sino que se pone en pie, y corre a poner sus manos, sus ojos, sus mentes al servicio de una causa. A cualquier nivel.
Si pasan estos días por el centro cultural Alfonso X El Sabio verán el ejemplo de dos personas que lo hicieron. Dos periodistas, Sara Cantos y José Sánchez Hachero, que decidieron ocupar su tiempo libre en dedicarse lo que mejor saben: convertirse en testigos de las historias de esas personas que huyen del mundo que les tocó sufrir sin haberlo pedido. Las traen a modo de exposición, Entre fronteras. El drama de los refugiados, una invitación a enfrentarnos a una de las mayores vergüenzas de este siglo. Países mercadeando con personas, gobiernos que ponen fronteras a los derechos humanos, líderes que aprovechan para estigmatizar a todo el que no tuvo su misma suerte. ¿No aprendimos nada del pasado? ¿De verdad nos van a hacer tragar otra vez los mismos miedos?
En definitiva, un delito a gran escala ante el que hay quien busca excusas -como si hubiera alguna razón para justificar el que se niegue a cualquier persona su condición de ser humano- y hay quien se revuelve en su sillón. Yo soy de estas últimas. Muy noble postura, pero igual de inútil.
Háganme el favor y vayan a ver la exposición. Al menos, así, ustedes tomarán conciencia del drama, el trabajo de estos periodistas habrá conseguido su objetivo y mis palabras no habrán sido solo ruido.
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