El Alambique

Libertad / Paloma

El Ruido

23 de septiembre 2016 - 01:00

EN este entorno de ruido, abrir la boca se me presenta como un dilema. En este bullicio constante, este griterío de opiniones, críticas y reflexiones en voz alta y por escrito, ¿por qué seguir alimentando la confusión? Cómo escasea el silencio, tan necesario para asentar los pensamientos. Que defienda a capa y espada la libertad de expresión no me impide estar hastiada de tantas palabras vertidas sin sentido, de ese lado miserable que exhiben algunos sin temor a la réplica, e incluso de las buenas conciencias indignadas que se quedan tranquilas después de publicar un comentario. Como si ya hubieran hecho todo lo posible. O peor, como si no hubiera nada más que hacer.

Entre todas esas voces, afortunadamente, hay quien no sólo levanta la suya, sino que se pone en pie, y corre a poner sus manos, sus ojos, sus mentes al servicio de una causa. A cualquier nivel.

Si pasan estos días por el centro cultural Alfonso X El Sabio verán el ejemplo de dos personas que lo hicieron. Dos periodistas, Sara Cantos y José Sánchez Hachero, que decidieron ocupar su tiempo libre en dedicarse lo que mejor saben: convertirse en testigos de las historias de esas personas que huyen del mundo que les tocó sufrir sin haberlo pedido. Las traen a modo de exposición, Entre fronteras. El drama de los refugiados, una invitación a enfrentarnos a una de las mayores vergüenzas de este siglo. Países mercadeando con personas, gobiernos que ponen fronteras a los derechos humanos, líderes que aprovechan para estigmatizar a todo el que no tuvo su misma suerte. ¿No aprendimos nada del pasado? ¿De verdad nos van a hacer tragar otra vez los mismos miedos?

En definitiva, un delito a gran escala ante el que hay quien busca excusas -como si hubiera alguna razón para justificar el que se niegue a cualquier persona su condición de ser humano- y hay quien se revuelve en su sillón. Yo soy de estas últimas. Muy noble postura, pero igual de inútil.

Háganme el favor y vayan a ver la exposición. Al menos, así, ustedes tomarán conciencia del drama, el trabajo de estos periodistas habrá conseguido su objetivo y mis palabras no habrán sido solo ruido.

stats