Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
Quizá sorprenda al público, pero mañana no hay elecciones generales en España. No se vota echar a Pedro Sánchez, ni salvar el honor de Begoña Gómez, aunque la campaña haya sido sobre política doméstica. El politólogo Pablo Simón ha resumido en una frase la situación política nacional: en el Congreso no hay una mayoría a favor del Gobierno, sino una mayoría contraria a Vox. Haciendo caso omiso de la primera parte de esa teoría, PP y Vox han hecho de nuevo campaña para derrocar el sanchismo. Y consciente de la segunda parte, el PSOE ha basado sus discursos en los peligros de la extrema derecha y su connivencia con la derecha tradicional. Los dos bloques han pedido a la gente que vote contra Abascal y sus socios o contra Sánchez y los suyos.
Sin embargo, mañana se eligen 720 diputados en 27 países para formar un Parlamento multinacional y precario. Tampoco se eligen mañana todos; hay países que votaron ya o están votando. Los resultados se conocerán el domingo por la noche al mismo tiempo, pero en Estonia hubo urnas toda la semana; en Países Bajos, el jueves; en Irlanda ayer, en República Checa ayer y hoy. En Letonia, Malta y Eslovaquia votan hoy. Y en Italia, hoy y mañana.
Los elegidos se unirán en grupos parlamentarios, de al menos 23 miembros de siete países como mínimo. Y discutirán sobre autonomía estratégica en energía, defensa o industria, las políticas agrarias y la protección del medio ambiente, las grandes redes de transportes y la movilidad, la descarbonización de la economía, la digitalización y la inteligencia artificial, el control de las migraciones, la armonización fiscal y el sinfín de leyes y normas que regirán la vida de los 450 millones de habitantes de la Unión Europea. Las elecciones de mañana van de esto; leyes y normas para la vida de los habitantes del continente con más derechos y protección social del mundo. Aunque ese parlamento tiene poderes limitados. Para empezar porque la iniciativa legislativa la tiene en exclusiva la Comisión Europea, guardiana de los Tratados y poder ejecutivo. Y en el poder legislativo tiene la última palabra el Consejo, o sea, los ministros de cada ramo.
Mañana hay que elegir representantes que decidan cómo llegamos al futuro. La santa indignación de unos y otros en campaña sólo es una muestra de la mediocridad general de los actuales líderes políticos españoles.
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