Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
EN la novela, en el cuento, en la vida, existen varias técnicas, novela circular, flash back (retrospección o analepsis) también llamada ruptura personal y, por supuesto, in media res, como quien dice a porta gayola, y todo esto con un narrador protagonista u omnisciente o interino, como en la vida misma.
Narrar es contar, como la memoria, como la historia, como tantas cosas que tienen o tuvieron nudo y desenlace y, a lo mejor, planteamiento, que no siempre, según se ve, se observa y se caterva, en estos tiempos, desde el zapatiesto de zapatero en los que vivimos del ahora pá luego y mañana que Dios provea.
Esto en la Isla no vale. En la isla nuestra de cada día, hay gente orgullosa, imbuida de todos los saberes, de todos los derechos, a los que algunos llaman los epicentros, porque, al parecer, si no es por ellos nada funciona ni existe siquiera.
Paseo con mi amigo Chamorro, por la ínsula nostra y contrastamos que hay gente que crea, procrea, recrea y avanza. Gente que no espera que el Ayuntamiento le resuelva la vida, sobre todo la económica, y encima le ponga una calle, o le nombre hijo predilecto, o gerente, nunca indigente, so pena de criticar, manchar, derogar y derrocar a cualquiera que crean sombra, aunque la sombra no exista.
En mi caso, soy y seré leal a Pepe Loaiza y espero que haga su trabajo, tiene más de media legislatura por delante y muy poco dinero, lastrado por el latrocinio de la caja, y más ideas que euros.
No tiraré de la comicidad perniciosa ni del sentimiento estúpido de la vanidad para creerme superior a nadie. La ironía es el descafeinamiento de la acritud, acrecentada por la ira, sentimiento mundano y pernicioso, secante de ideas y afectos. Prefiero, como Chamorro y como Tuero, y como Enrique Montiel o José Carlos Fernández, vivir una primavera interior, a la intemperie del alma, salvaje y sana, casi con función clorofílica de la vida.
Eso. Lo que Paúl Claudel clamaba con su "felices aquellos para los que el amor es esa espada que atraviesa el corazón" y que nos impide dormirnos todavía.
Un canto coral, una armonía, una necesidad de vida para que la belleza no nos apague. Analepsis, retrospección, recuerdos, ideas… Frente a arpas y liras desafinadas, que meten fajina y retruécanos en los castos oídos por convicción que no por omisión.
Un tiempo de esperanza, de maduración del alma, como toda fruta, sin pudrirnos ni secarnos en otros estados de la materia.
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