La ciudad y los días

Carlos / Colón

José Manuel Lara Bosch

31 de diciembre 2012 - 01:00

JUAN Bruguera Teixidó, Pablo del Molino Mateus, José Espasa Anguera, Manuel Salvat Xivixell, Manuel Aguilar Muñoz, Valentín García Yebra, Hipólito Escolar Sobrino, Antonio López Llausás, Amparo Soler, Francisco Pérez González, Josep Vergés Matas, José Manuel Lara, José Ortega Spottorno, Víctor Seix, Carlos Barral, José Herralde, Beatriz de Moura, Óscar Tusquets. O, dicho de otra forma, Bruguera, Molino, Espasa, Salvat, Gredos, Aguilar, Edhasa, Castalia, Taurus, Destino, Planeta, Alianza, Seix-Barral, Anagrama, Tusquets. Editores y editoriales. Algunos nombres de editores no les sonarán, salvo que su apellido identifique a su editorial. Pero los nombres de sus obras, que son las editoriales por ellos creadas, sí: están unidos a todos nuestros placeres y descubrimientos como lectores.

La literatura existe desde hace unos 3.000 años. Precede al papiro, al papel, a la imprenta, al libro, a los editores y a las editoriales que han nacido de ella y para ella. Sin embargo desde la invención de la imprenta y las sucesivas evoluciones de las técnicas de impresión a lo largo del siglo XIX, la situación ha cambiado hasta el punto que también podría decirse que sin editores no hay libros, sin libros no hay escritores y sin escritores no hay literatura. O, al menos, no hay literatura para las mayorías lectoras que no han dejado de crecer. E incluso que algunas obras no habrían nacido, ya que desde el XIX los editores impulsan la creación, no sólo la difusión. Esto no sólo afecta a la literatura popular, del folletín al best seller, sino a algunas de las obras mayores de los dos últimos siglos. Los papeles póstumos del Club Pickwick, que estos días releo en mi anual homenaje navideño a Dickens, fue un encargo de los editores Chapman & Hall a un joven periodista de 24 años aún inédito como novelista.

Amar la literatura es amar los libros. Y amar los libros es sentir agradecimiento hacia los editores que hacen posible que lleguen a las librerías. Asumiendo los riesgos de un negocio -porque la cultura es también negocio- siempre difícil. Por eso celebro que nuestro II Premio Manuel Clavero distinga la labor de José Manuel Lara Bosch, hijo del fundador de Planeta, como empresario, editor y mecenas volcado de forma muy especial con Sevilla. Ya que mencionaba el Pickwick: el primero que leí, al igual que mi primer Moby Dick, fue el traducido por José María Valverde para Clásicos Planeta. Gracias.

stats