El Alambique

mara Escassi

Ecolojetas de inacción

HAY personas y colectivos que insisten en ser protagonistas todo el año y que para justificar su existencia y cuando no hay más, tiran de demagogia barata. Eso es lo que les pasa a algunos que se hacen llamar "ecologistas", cuya acción consiste en tirar por tierra proyectos mediante argumentos faltos de contenido y rigor. Hablo del Molino de Mareas y de la arriesgada apuesta de Ángel León de rescatarlo del olvido, que tanto molesta a estos ecologistas, a algunos, que no a todos. Además de la existencia de datos y fechas que demuestran que mienten cuando acusan de un "trato de favor hacía un famoso" y que pondrían en evidencia sus manifestaciones, déjenme que les cuente algo acerca del molino, que más que un regalo es una osadía.

Para cumplir las condiciones que establece la concesión de la Junta y el pliego del Ayuntamiento, quien gane el concurso público tendrá que invertir unos setecientos mil euros, sin contar con los sueldos de los 20 trabajadores que tiene en plantilla y sus seguros sociales, contribución de IBI, gastos corrientes, cánones, impuestos y contribuciones a la hacienda pública. El Molino que ahora parece interesarles tanto, se encuentra en una zona degradada y contaminada del Parque Natural, calificada desde hace 25 años como "zona C3, zonas degradadas o alteradas por la existencia de usos marginales". Además, se ubica en una calle sin salida, sobre un caño de drenaje del Poblado de Doña Blanca, al que vierten las pluviales del Polígono de Las Salinas, y lo escoltan destartaladas naves industriales abandonadas hace décadas. Dicho esto, cuando el Ayuntamiento licite mediante concurso público el uso del molino, cualquier ciudadano portuense, gaditano, andaluz, español europeo o extracomunitario podrá presentar su oferta. Pero lo cierto es que desde que su restauración en 2012, nadie ha mostrado interés por este chollo público. Solo un valiente como Ángel León tendría el arrojo de trasladarse a este lugar para empezar de cero y desarrollar un proyecto mucho más amplio y comprometido que servir comida. Pero claro, tampoco interesa contar en qué consiste la totalidad del proyecto de un señor que, a pesar de todo, sigue apostando por El Puerto en lugar de irse con sus estrellas a cualquier parte de la Bahía de Cádiz o del mundo, donde es referencia y se lo rifan.

Señores, un poco de seriedad, cuando no hay nada que decir es mejor callarse, si tanto les interesa el territorio trabajen en su transformación y gestión; y si están faltos de ideas, empujen y apoyen iniciativas que suponen el crecimiento de esta ciudad y sus habitantes.

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