Tribuna libre

Familia Gil-Olarte Márquez

A Doña Carmen Muñoz Sállago e hijos

12 de enero 2011 - 01:00

Estimada Señora, hemos leído con profunda tristeza su carta publicada en el Diario de Cádiz del lunes diez de enero. Aceptamos su justa indignación por los escasos datos recogidos de su esposo y padre en nuestro libro Figuras Médicas de la Historia de Cádiz 1900-1950. Indignación que esperamos desaparezca cuando termine de leer nuestra contestación.

Si tiene el libro en sus manos, nos gustaría que, aun en la distancia, lo fuéramos leyendo, unidos en el espíritu.

La dedicatoria, además de a nuestros padres, médicos ambos, está dirigida "a todos los médicos que sin ser personajes de la Historia, formaron parte de la Historia de Cádiz".

En los agradecimientos referimos que no somos historiadores profesionales, que nuestro trabajo nació de una ilusión y de un olvido institucional y esa, conjunción de factores "...más el calor de sus manos no se ha apagado en nuestros corazones; por ello nos hemos atrevido a este merecidísimo homenaje, incompleto, pues tanto fueron sus méritos, que nosotros, inexpertos investigadores, no hemos podido elevar a su justo término, mas esperamos que el brillo que vimos en su última mirada ilumine a otros para seguir esta pequeña obra, cuyo único mérito es el de estar hecha con el amor que unos hijos profesan a sus padres, la admiración a unos maestros y el respeto a unos compañeros".

Le ruego que pase la página y sigamos leyendo: "Hemos querido recordar a todos aquellos otros (no a los ricos y poderosos), hombres de traje de chaqueta que caminaban por nuestras calles, que subían a los últimos pisos de nuestros barrios, que marcharon a los pueblos, no sólo llevando el conocimiento de la ciencia, sino algo mucho más importante, el consuelo del amigo, y que salían de las casas no sólo dejando una fórmula magistral, sino la más magistral de las fórmulas terapéuticas: unas monedas debajo de la almohada para que aquellas familias pudieran llenar el puchero del día"

"A esos hombres que nunca vieron su nombre escrito en la historia oficial y que con su trabajo diario, su tesón, su entrega abnegada, su soledad ante el dolor y la muerte, a ellos ha sido dedicado nuestro trabajo"

Continuamos su recuerdo en los años de la Guerra Civil: "Hombres que demostraron su formación liberal y humanista. Su Juramento Hipocrático siempre estuvo por encima de cualquier bandera, demostrando sus amplios conceptos de humanidad siendo fiadores y avalistas de personas de ideas opuestas"

Hacemos recuerdo de su labor benéfica con sus consultas gratuitas que son recogidas por la sabiduría popular en las coplas de carnaval: "Ninguno se enriquece con su carrera", aunque en ocasiones tengan que asistir a un parto bajo la amenaza de un arma.

Verá que no hemos recogido expedientes académicos, porque sólo buscábamos la cara humana, sus enseñanzas, sus pensamientos. Si sigue con nosotros, se emocionara cuando lea uno de ellos, que recoge el sentir de estos hombres. "Hay que hacerse alfombra para que los demás caminen sobre ti".

Más adelante, verá que hablamos de usted y de todas las esposas de los médicos, de su labor como colaboradora y compañera en las alegrías y las tristezas y por "esas miradas de ternura ante la eterna pregunta de sus maridos ante un fracaso ¿pude hacer más?"

Y de sus hijos y de todos los hijos de médicos que sufrieron la soledad por la entrega de sus padres a sus pacientes.

Quisiéramos terminar esta introducción con una frase de Don Cayetano del Toro: "Qué enorme cantidad de trabajos profesionales. Qué operaciones más brillantes. Qué grandes servicios han prestado a la humanidad la clase médica de Cádiz".

Estimada familia Lorenzo Muñoz, hemos llegado al final de la presentación del libro, les pido que cierren sus ojos, que borren de esas páginas el encabezamiento de las mismas, dedicatoria, agradecimientos e introducción y pongan, como nosotros intentamos al escribir este libro, con mayúsculas "Vida y Semblanza del Doctor Don José de Lorenzo y Hernández".

A que ahora sí que ven su espíritu reflejado en este libro, quizás ahora pensarán que "no le hemos hecho un muy pobre e inmerecido recordatorio". Es verdad que no lo conocimos y bien que lo sentimos, como el no haber conocido a tantos otros. Por este motivo, cuando comenzamos este "incompleto libro de amor y respeto", nos guiamos por los consejos del padre de la Historia, Herodoto, que refería que sólo los que la viven pueden escribirla.

Y nosotros investigamos a través de los propios médicos, de sus familias, conocidos, con entrevistas, llamadas telefónicas, cartas,... Enviamos formularios para que fueran ellos los verdaderos autores y así queda reflejado en las fuentes de datos (pág. 338).

Desgraciadamente, no todas fueron contestadas, quizás por pudor o por no haber sabido explicar bien cuál era su fin y le diré que no ha sido usted la única frustrada, aunque sí la única que nos ha malinterpretado. Otras familias, que por distintos motivos no participaron en el libro, al ver el libro editado y modestamente su éxito, por otra parte fácil de entender (dos ediciones, la primera con 500 ejemplares agotados en una semana) se excusaban y nos transmitían su pena por no ver plasmada en esas humildes páginas el verdadero tesoro de su familiar, sus recuerdos.

Estimada familia, esperamos que ahora deje a un lado su tristeza e indignación que ahora, si hemos conseguido con esta contestación volver a leer juntos en el espíritu este libro donde pretendimos recordara su esposo, "ese hombre de la gabardina", ese hombre que como tantos otros llevaban bajo ella la sabiduría de la ciencia, el amor al prójimo y el ejemplo para todos los que los consideramos, aun sin haberlos conocido, como nuestros MAESTROS.

P.D: Con su carta al Diario de Cádiz usted ha hecho realidad uno de nuestros objetivos aunque hayan pasado diez años: "que su mirada ilumine a otros, para seguir esta pequeña obra". Además de saber que esa pequeña reseña que usted no creía que debía haber sido escrita, ha posibilitado que los miles de lectores de este Diario conozcan y recuerden al que fue su marido.

Si quiere consultar el libro con más detenimiento le informo que lo puede encontrar en las bibliotecas de Cádiz, y en diversas bibliotecas nacionales y extranjeras, como por ejemplo, en la biblioteca de la Universidad de Yale (EE.UU).

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