Los cormoranes

José De Mier Guerra

Cosas de chiclana

16 de diciembre 2012 - 01:00

El cormorán grande es un ave acuática, de color negro, que puede llegar a medir 90 centímetros, se alimenta de peces que captura bajo el agua ya que puede permanecer sumergido más de un minuto e impulsándose con sus patas alcanzar más de 10 metros de profundidad. Se le conoce también como cormorán negro y entre los conocedores y profesionales de nuestra marisma, de la bahía de Cádiz, como cuervo marino.

Hasta hace unos años, resultaba un tanto raro el ver esta especie de ave sobre esta parte de la costa, en algunas ocasiones y en la época de frío se divisaba alguna pareja aislada, pero desde hace unos veinte años, cada invierno, van apareciendo cada vez mas y en la actualidad se mueven en bandadas de mas de 200 ejemplares.

La estimación sobre el número de cormoranes que pasan el invierno en la bahía de Cádiz (datos publicados en 2009) es de unos 4.000 ejemplares, que se alimentan en los esteros y caños de la zona. Teniendo en cuenta que cada "cuervo", necesita de 0,4 a 0,6 kilogramos diarios de peces supone ya un gran perjuicio económico para las instalaciones acuícolas de la bahía.

Las medidas disuasorias (disparos intimidatorios, fuegos artificiales, espantapájaros) que se han ido utilizando para impedir que tanta cantidad de aves acaben esquilmando los esteros han resultado inútiles, dándose el caso que es en los esteros mas tradicionales (los que se surten del alevinaje que les viene por los caños) y donde se cría el pescado de forma natural sin alimentación añadida, son los que están sufriendo las mayores pérdidas durante los últimos años. Se estima que estas están llegando al 65% de la producción.

La expansión del cormorán es ya no solo un problema de nuestra acuicultura, sino un problema europeo, pues se estima que esta especie necesita ya para alimentarse unas 300.000 toneladas de peces, que es mas que la producción en piscifactorías de Francia, España, Italia, Alemania, Hungría y República Checa juntas durante el mismo periodo.

Ante esta situación la Consejería de Medio Ambiente aprobó en Noviembre del 2010, un plan experimental que contempla abatir a los cuervos marinos en el Parque Natural de la Bahía de Cádiz. El plan contempla incluso que se puedan abatir con disparos, esta reclamación se estaba haciendo por los usuarios de esteros desde hace años y es algo que ya se está haciendo en Francia o Inglaterra. El plan se debe de llevar a cabo con la cooperación de la Asociación de acuicultura marina de Andalucía (ASEMA) y el seguimiento de la Fundación Migres, además EGMASA se encargará se encargará de supervisar la eficacia de los métodos empleados contra este numeroso grupo de aves. A pesar de estas precauciones hay comentarios de medioambientalistas que no ven oportuna la acción de poder disparar al cormorán.

Entiendo que estos que se oponen, no quieren conocer la realidad y singularidad de nuestro Parque Natural. Si hoy consideramos que este parque posee un gran valor ecológico, es sin duda a la acción transformadora del hombre sobre este medio, desde hace miles de años. Sin su continua participación, el parque sería ahora un inmenso "polvero", con la marisma desecada y degenerada, donde difícilmente pudieran alimentarse no solo los cormoranes sino la gran variedad de aves que viven de ese medio "casi natural". Sin "vueltas de fuera", sin compuertas, limpieza de caños, de tajos y de esteros, seguro que habría mucho menos peces y muchos menos pájaros. Sin el continuo mantenimiento de esas infraestructuras, con el esfuerzo de muchos y casi en su totalidad de la iniciativa privada, la riqueza faunística y la biodiversidad en el parque, serían pura historia.

Esta dedicación hacia ese medio en equilibrio, pero inestable, ha sido desarrollada por el hombre desde hace muchos cientos de años. En la formación de nuestro pueblo Chiclana, tuvo mucha importancia el asentamiento de pescadores, en las partes mas bajas de la ciudad, que venían viviendo de las pesquerías en caños y río de la zona, consta en las actas del Consejo Municipal desde el siglo XVI las tensiones que se producían por los arrendamientos y concesiones de estos suelos de marismas para pesquerías, no solo para la extracción de sal, pues estas no se produjeron en Chiclana hasta el siglo XIX, al ser la sal un producto estancado por la Corona. Si se abandona la marisma, porque sea imposible obtener algún recurso de ella, seguro que el cormorán buscará otros espacios, pero una gran diversidad de aves, moluscos y peces, también van a emigrar, al margen de la flora que desaparecerá.

stats