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UN conocido refrán popular afirmaba que "…existen tres jueves en el año que brillan más que el sol: Jueves Santo, Corpus Christi y el día de la Ascensión". El orden de celebración de estas fiestas no es el marcado por el refrán, el cual vio alterado su orden por motivos literarios, más que reales.
Estas fiestas se celebraban tradicionalmente en jueves, aunque desde hace bastantes años, y por motivos laborales, en la mayoría de las provincias su celebración se trasladó al domingo siguiente. La única que no se traslada, a nivel nacional, es la de Jueves Santo por encontrarse en mitad de la Semana Santa.
Estas tres fiestas jalonan tres hitos importantes en la vida del católico. Y decimos del católico y no del cristiano porque muchas denominaciones cristianas no reconocen la celebración del "Corpus". El Jueves Santo se celebra el día del amor fraterno, momento en que Jesucristo instituyó la Eucaristía y la Ascensión la subida a los cielos y el mandato dado a los apóstoles a predicar el Evangelio, en los cuatro puntos cardinales. Este mandato es plenamente actual ya que afecta a todos los cristianos, los cuales por medio de su ejemplo de vida están llamados a una evangelización permanente, en el mundo. Asimismo, da pautas de los signos que seguirán a los creyentes en su nombre.
El origen del Corpus se encuentra en las visiones de Santa Juliana de Mont-Cornillon, en Bélgica. La citada religiosa tuvo una visión en la que vio una luna a la que le faltaba un trozo. La luna representaba a la iglesia de su tiempo y el trozo que faltaba, el deseo de Dios de una nueva celebración en la que se honrara el cuerpo de Cristo. El Obispo de Lieja, al tener noticia de esta revelación, decidió instituir la festividad del "Cuerpo de Cristo" el jueves siguiente, al domingo de la Trinidad.
El Papa Urbano IV por medio de la Bula "Transiturus de hoc mundo" aprobó la fiesta para toda la cristiandad y, posteriormente, fue confirmada por el Papa Clemente IV.
El Corpus Christi se celebra con una especial solemnidad, en el mundo católico y comprende una Eucaristía y una procesión "eucarística", que la acompaña y de la que forma parte.
En nuestra tierra, el Corpus es una tradición muy destacada que da comienzo el sábado anterior, cuando se montan los altares por los distintas Cofradías y Hermandades por las calles por donde transcurrirá la procesión del domingo, así como los traslados de los titulares que acompañaran a la Custodia.
Sobre la Custodia, se ha escrito mucho. Baste recordar que es la más alta de España con tres metros y medio, obra de 1664 del orfebre gaditano Antonio Suárez. Su peso es de 390 kilos. Se divide en tres cuerpos, siendo el tercero el que sostiene la cúpula. El zócalo data de 1.692 y es obra de Bernardo Cientoline y el carro, de 1721, fue labrado por Francisco Arena. El paso se desplaza sobre ruedas y es transportado por miembros de la Orden Tercera de Servitas.
El recorrido procesional se engalana de una forma especial para subrayar la importancia y la solemnidad de la festividad. Ese día, el Excmo. Ayuntamiento de Cádiz coloca toldos y esparce romero y tomillo por las calles. Es destacar, especialmente, la ya tradicional alfombra de serrín a color que elaboran los grupos jóvenes de las Cofradías y Hermandades de nuestra ciudad, en la Plaza de San Juan de Dios.
El orden del cortejo, que sigue estrictamente el protocolo religioso, es de sobra conocido por los gaditanos. Lo abre una agrupación musical, seguida de los niños que han recibido la Primera Comunión. Le siguen representantes de cofradías, hermandades y órdenes, que preceden el paso de la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad. A continuación, la Corporación Municipal bajo mazas y, por último y ante la Custodia, los representantes eclesiásticos. Tras la Custodia, el Obispo Monseñor D. Rafael Zornoza. Cerrando la comitiva otra banda.
Es de destacar la incorporación al desfile procesional del Coro de Seises de la Catedral, recuperado gracias al trabajo y dedicación de los hermanos Rosa María y Juan Antonio Verdía Díaz. Ésta era una tradición perdida y felizmente recuperada. Los niños ataviados con sotanilla roja y sobrepelliz blanco, alegran con sus cantos el recorrido del Santísimo.
Otras tradiciones, se han perdido definitivamente como el desayuno municipal que antiguamente ofrecía el Ayuntamiento al Cabildo de la Catedral o la salida de algunos pasos (llegaron a ser 14) entre ellos los Santos Patronos de la ciudad, San Servando y San Germán.
También era tradición, que constituía parte del protocolo social gaditano, estrenar ropa y zapatos. Ir arreglado la procesión del Corpus. Venía a ser como la entrada oficial del verano. Hoy día algunos gaditanos nos gusta conservar esta tradición, al menos para nuestros hijos.
Animamos a los gaditanos desde aquí a conservar nuestras tradiciones, acompañando al Santísimo, por las calles de la ciudad, en su festividad pues amar nuestras tradiciones no deja de ser una forma de amar también a Cádiz.
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