El parqué
Europa cierra en negativo
Másallá de lo amarillo, sí, más allá de la cara cadavérica y amarillenta de nuestro equipito, porque no llega ni a equipo de segunda y lentamente se acerca al desierto de los muertos en vida, léase Tercera, más allá de la pésima labor de Gg, de haber perdido 23 puntos de 24, más allá de un Carranza semivacío, frío, exceptuando la pancarta de fondo sur, más allá de todo esto hay vida, la vida se llama Europa. Se llama Champions o Liga de Campeones.
Porque ayer se vivió un triple combate entre la Armada Invencible y la pérfida Albión de Matías Prats (1950). Se dice que la liga inglesa es la mejor liga del planeta, se dice; pero del dicho al hecho hay muchos goles, admirables goles, 5,3,1. Una decena. Ninguno de los tres gigantes perdió. Lo más sorprendente fue el triplete merengón de Valverde sobre el verde valle de Flor, quien aprovechó el imbécil planteamiento de Pepe Guardiola para urdir lo más inglés que han hecho ellos hasta que llegaron allí entrenadores españoles cambiándolo todo: patadón fortísimo del portero y a correr, paloma. Patadón fortísimo del portero belga y a correr, Valleverde. Que sólo tuvo que esperar al cataplasma de Donnaruma para iniciar el jolgorio de lo mismos que pitaron al Madrid tanto en Pamplona o contra el Celta en la capital de eso que aún llamamos España. Una defensa peor que la del Escalerilla F.C. Pepe, picha. ¿pensabas que te enfrentabas al Queen Park Rangers Football Club? Desafiabas a un equipo mágico en su torneo prefe. No en vano han ganado quince copas de Europa. Un respeto. Pusiste a nueve jugadores a jugar en el hemicampo blanco. Ahí, como el Guerrero del Antifaz, con dos coj, y a pasar la pelota de aquí para allá lentamente, que ya se abriría la defensa. Jajajajaja. Los once albos se metieron atrás voluntariamente y a esperar que cayera la breva del 9 y el Uno, o sea, Casillas-Ronaldo o Courtois-Embapé. En este caso, ante la ausencia del galo, un Valverde/caballo de carreras. Muy compacto en su campo, el Real le dibujó el rostro a un mago ya sin magia que deambula por la Premier detrás de un Arteta campeón. Finish. “Al paseo de los perros” como se decía en Cai cuando yo hacía la primera comunión enfrente de la bellísima fachada de la Casa del Almirante.
El otro de Madrid, Madrid, Madrid, pedazo de la España donde nací… le montó al lomo cinco chicharros al pobre Tótam, que tiene el peor portero del mundo. Jamás he visto en mi larga pasión por el furbo que, sin estar lesionado, cambien al portero en el minuto 16. Y es que fue de traca. Los otros, que han formado, en mi opinión, la mejor plantilla de los últimos diez años, pusieron el 5 en el marcador, con un Greizman maravillando. El irregular Aleti tiró al wáter la liga en sus primeros compases; pero puede llegar lejos en este torneo.
Finalmente, la unidad granazul consiguió empatar sobre el final del match a costa de un penalti en donde vimos el hechizo que luce dentro del área Dani Olmo cuando le da por hacer de Mágico o de Rafael Paula (que santa gloria goce). Entonces es imposible frenarlo. Eso pasa muy de tarde en tarde, pues el rubio, como los toreros de embeleso, deja ver poco su sortilegio. El equipo del Resucitador estaba hecho papilla tras el palizón que se pegó frente al Aleti en Copa del Rey y frente a los rudos vascos, que le obligaron mucho. No es un resultado maravilloso; pero factible de mejorar por las Ramblas.
En definitiva, los tres lo tienen fácil para pasar. Recemos para que nos caiga esa bestia del Bayern de Múnich. Aunque en furbo nunca se sabe.
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