Trofeo Piqué

11 de enero 2026 - 03:08

Tambiénllamado Recopa de España, aunque el ideólogo de este tan emocionante laurel fuese el central con el que nuestro país ganó su único campeonato del mundo. De momento. Porque este verano cae el segundo. Que muy mal tendrían que venir las cosas para que esto no sucediera. Piqué y el del beso, léase el anterior presi de la Federación española de fútbol, se lo guisaron y se lo comieron. Tal Juan Palomo. Independientemente de esto de los dineros, porque aquí mangan hasta los presidentes de la comunidades de vecinos, la idea fue brillante en sí misma. Al principio nos pareció raro-raro-raro, como aclaraba el sandunguero papi de Julio Iglesias. Pero con el tiempo, el cuerpo se hace a todo y ya casi nos gusta ver a nuestros “hermanos” musulmanes vestidos de blanco pulcro o de llamativo granazul vociferando como si fuéramos allegados de sangre o comiéramos todos en el mismo plato. Las religiones separan a los hombres, la Nueva Religión los vincula. Paradoja grande. Ver para creer..

Pues vamos a la pelota ya. Sacamos de centro. Semifinales de cara y cruz. La cara fue para de los del tío más feo del mundo, o sea, Oriol Junquera, y la cruz fue la de los del derbi Neptuno-Cibeles. Sencillamente, el Barça jugó un partidazo. Eso sí frente a un flaco Bilbao, un enclenque Aleti que siempre nos lleva a recordar al mítico Iríbar, ya que en tierra de Mahoma el portero de los vascos cantó la Traviata y Turandot juntas. Unai Simón, un guardavallas que, como su defensa, está a galaxias de su mejor momento, tuvo en frente, en cambio, a un portentoso portero que está llamando con sus paradas inhumanas al balón de oro, en el caso de que el golden fuera cosa de porteros, que no. Ahí empieza el funeral de los vizcaínos, en un guardapalos calamitoso que, si sigue así, no debería ir al Mundial anhelado. No siempre el culpable fue Simón, porque, por ejemplo el tirazo de Rafiña entró por la escuadra. Imparable. Y en cuanto al gol de Ferrán fusiló a pocos metros de la línea de gol. El Barça no fue el de la tarde angustiosa contra el Español, sino que jugó plácidamente llegando a ir 4/0 en el minuto cuarenta y 5/0 en el cincuenta. El resto sobró. Hasta se permitió el lujo de no poner a Lamine hasta el final.

Madrid mandó al Oriente a sus dos potritos mejores. Apenas va un minuto de juego, uno, repito, un zurdazo de un pelotero a quien Alonso está limando lastimosamente, puso a los merengones por delante. Menuda joroba le salió a Simeone. Empezar perdiendo un partido frente al Madrid, es mucho. aunque éste de Javi no se parece en nada al de la glorias anteriores. A pesar de todo, los del Metropolitano fueron trabajosa y lentamente haciéndose con el partido, pues de modo cicatero el Madrid se puso en esa tonteriíta que se llama ahora bloque bajo. Se me pasaba advertir cuán rematadamente mal colocó Simeone a la barrera. Para eso mejor no ponerla y el portero ve el balón desde el primer segundo, pero… Él es así, lo mismo comete ese error gordo como se pone a liarla con el lenguaraz Vini, que, como siempre, entra al trapo sin vacilar. Demasiados pelotazos blancos buscando a los peligrosos brasileños de arriba, porque el del triplete esta vez ni la olió. Poco fútbol, señores. Para ponerse esa camiseta hay que jugar más a esto y más si el gran Bellingham no termina por funcionar. Cito al inglés porque los dos africanos poco tienen que decir en esto que podría llamarse jugar al fútbol. Como tantos presidentes, Flor se inclinó por la talla y el músculo en su momento. Y el centro blanco no marchó esta vez tampoco. Sólo un ingenuo puede pensar que Chuamení y Camavinga, puedan bordar el fútbol. Cortarán, recuperarán balones, pero… Al final la cosa se animó tela. El Atlético apretaba de lo lindo y las ocasiones semiclaras se sucedían. Zorlo dejó en mal lugar a Asencio colocando bien la cabeza. Gol. En el inicio del encuentro pasó parecido; esta vez Cortés evitó el tanto como un ángel. Apretón de los de Simeone al final y los vicegoles se sucedieron sin gloria. Y volvemos, como siempre, al binomio eterno: Barçamadrid.

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