Balas de plata

El guantazo de Will

En la noche de los Oscars, Will Smith dio un guantazo y recibió dos premios: es leyenda

Certera ejecución, pésima decisión. No hay mucho más que decir sobre el cachetón que el exitoso actor Will Smith propinó al cómico Chris Rock en la reciente gala de los premios Oscar de la Academia de Hollywood, L.A., salvo que el incidente ha pasado a la historia de la televisión, como bien apuntó el agredido momentos después del soplamocos. Smith ha protagonizado infinidad de carismáticos personajes desde aquel "fresh prince" que lo encumbró hasta el último, ese padre psicópata de las hermanas Venus y Serena Williams, papel por el que ha sido galardonado con la estatuilla al Mejor Actor.

Yo desconocía el porqué del cambio de look de Jada Pinkett, actriz y esposa de Will. Cuando la vi pensé que era algo buscado, quizás lo hubiera requerido algún guion. Luego me he enterado de que ha venido sufriendo graves problemas de alopecia. Muchos hombres llevan fatal la caída del cabello, pero peor les afecta a algunas mujeres que conozco; es como si les robaran su feminidad. Debo decir que, si, como parece, el chiste de Chris Rock se produjo aún a sabiendas de la enfermedad de Jada, su falta de humanidad sería reprobable; un patinazo que sería consecuencia de la manga ancha que dada a este tipo de graciosetes forrados de pastuki. En el caso de Rock parece ser que era amigo de la actriz desde hacía veinticinco años. Un paso en falso, quizás. Malahe en grado sumo. Broma pesada y poco elegante, a la par que poco graciosa, por cierto.

Sin embargo, ello no absuelve a Will de su desafortunada reacción. Bien es cierto que "sólo" fue un guantazo, dirán. No blood, no foul. Pero totalmente evitable. El menda, ala pívot de la vieja escuela; que ha repartido más galletas que el "caraanchoa", se ha planteado cómo habría reaccionado ante una salida de tono igual de desaforada que la que el humorista tuvo aquella noche. Votemos. Opción A: no le reiría la gracia al presentador. Opción B: me levantaría y me largaría del salón regio. Aunque, conociéndome, de ser yo el más importante actor del momento, presumible ganador del premio más codiciado de todo Hollywood, hubiera elegido la Opción C: me hubiera acercado al bufón y le hubiera… contestado.

"Lengua afilada, corta más que espada", decían los clásicos, y es verdad. La inmediatez y la mononeuralidad son algunos de los factores que están provocando que las reacciones en general sean cada vez más primarias. Quizás sea consecuencia del acantilado al que nos llevan en el plano educativo, donde los alumnos pasan de curso con suspensos y las materias de humanidades están en busca y captura, por no decir en peligro de extinción, como la asignatura de Filosofía.

¿Broma de mal gusto, Chris? Zas, guantazo. Esa fue la correlación. Ha provocado opiniones de todo tipo: desde quien piensa que fue un deleznable y violento acto machista que respondió a otro ataque verbal, igualmente machista; hasta quien considera que fue poca respuesta física ante tamaña barbaridad oral. Will primero disparó y luego preguntó, pidiendo perdón por el guantazo. El actor dijo que a veces el amor te hace cometer locuras. No se lo compro al príncipe. Estoy convencido de que Smith no se arrepiente un ápice de haber abofeteado a Rock, lo que ocurre es que el incidente le puede costar mucha pasta y futurostrabajos. Alguien le habrá asesorado convenientemente. Y de otra cosa estoy seguro: en la nochede los Oscars, Will Smith dio un guantazo y recibió dos premios. Es leyenda.

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